Más impuestos y menos poder adquisitivo: un asalariado medio necesita 904 euros más al año para vivir como en 2018
Cobrar más euros no significa poder comprar más. Un trabajador con el salario medio necesitaría unos 904 euros netos adicionales al año para recuperar el poder adquisitivo de 2018, según el informe El sacrificio fiscal de los contribuyentes españoles, publicado por el Instituto Juan de Mariana.
El documento, elaborado por Diego Sánchez de la Cruz y Santiago Calvo López, compara el primer trimestre de 2018 con el segundo de 2026. Su conclusión es que la carga directa de IRPF y cotizaciones ha crecido un 17,6% después de descontar la inflación, mientras que el salario neto ha retrocedido un 3,8% en términos reales.
La subida salarial no compensa los descuentos y la inflación
La simulación parte de un sueldo bruto mensual de 1.909,66 euros en 2018, que alcanza los 2.464,45 euros en 2026. Sin embargo, los descuentos conjuntos por IRPF y cotizaciones pasan de 370,73 a 560,72 euros mensuales. El resultado es una nómina neta que aumenta de 1.538,93 a 1.903,73 euros: una mejora nominal del 23,7%, inferior al encarecimiento de los precios del 28,6% utilizado en la comparación.
Para mantener la capacidad de compra inicial, el ingreso mensual debería situarse en unos 1.979,07 euros. La diferencia asciende a 75,34 euros al mes, equivalentes a aproximadamente 904 euros en doce mensualidades. Esa cantidad representa la brecha anual respecto al nivel adquisitivo de partida, no una reducción nominal de la nómina.
Un cálculo para un perfil concreto
Los autores utilizan el salario bruto medio de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE y estiman los descuentos correspondientes a un empleado menor de 65 años, sin hijos ni discapacidad, con contrato indefinido y sin deducciones adicionales. Por tanto, el resultado corresponde a ese perfil y no describe la situación de todos los asalariados.
El informe atribuye parte del deterioro a la denominada progresividad en frío: cuando el sueldo aumenta para compensar la inflación, pero los parámetros del IRPF no se actualizan en consonancia, el trabajador puede soportar una tributación mayor sin haber mejorado su capacidad económica.
En el supuesto analizado, el IRPF y las cotizaciones absorben el 22,8% del salario bruto, frente al 19,4% inicial. Así, la ligera mejora del sueldo bruto en términos reales se transforma en una pérdida de poder adquisitivo una vez aplicados los descuentos.










