El disparate de la acampada en Sol
Francisco Marhuenda.- Lo que se conoce como incendiar las calles es una estrategia muy característica de la izquierda radical en todo el mundo. Lo estamos viendo en Francia, donde los incidentes son de una gravedad extraordinaria, pero reflejan lo que subyace siempre en las protestas o movilizaciones de una izquierda radical, que quiere imponer como sea sus planteamientos. No respeta la democracia y nos retrotrae a lo que sucedía en toda Europa desde que el comunismo consiguió dominar Rusia e imponer la Unión Soviética. No hay ninguna razón objetiva para mantener la acampada de un pequeño grupo pijoprogres y perroflautas en la Puerta del Sol. La pregunta, muy obvia, es qué busca Sánchez manteniéndola. Su campaña se basa precisamente en la radicalización más extrema, la utilización de forma espuria de los decretos ley e incendiar las calles con la excusa de que viene la derecha. Es un comportamiento muy poco democrático, porque la alternancia, junto a otros aspectos que desprecian los sanchistas, es la base de cualquier democracia.
Hay una serie de medidas que adoptará este Gobierno que tendrían que ser paralizadas, ya que contravienen la limpieza de unas elecciones. No tiene ningún sentido que el Gobierno utilice la fórmula del real decreto ley para aprobar medidas que no podría llevar adelante si el Congreso no estuviera disuelto. Es una práctica insólita y propia de un autoritarismo que dice muy poco sobre sus convicciones democráticas. Hay que decirlo con claridad para que nadie se lleve a equívoco. El decreto ley debería ajustarse a lo que es el espíritu de la previsión constitucional y, desde luego, no se debería poder utilizar con la Diputación Permanente salvo en casos muy tasados.
La idea de subir las pensiones unos días antes de las elecciones es tan increíble que solo se le puede ocurrir a alguien como Sánchez. Nada le gustaría más que se produjeran incidentes como los que se están viviendo en Francia, con una violencia y agresividad en las calles que resulta muy triste. En este sentido, la acampada de la izquierda radical y antisistema en Sol tendría que prohibirse e incluso creo que la Junta Electoral Central debería pronunciarse ante todas las tropelías, chanchullos y fraudes del sanchismo. En definitiva, es un comportamiento propio de una dictadura bananera.










