Algunos están jugando con fuego
En estos compases previos a la campaña electoral no puede pasar inadvertida la amenaza que la representante de “Más Madrid” profirió ayer en la Asamblea de la comunidad. Manuela Bergerot dijo que “en las calles de Madrid no va a haber paz”. Hay que tomarse en serio este lema electoral como síntesis de la estrategia de una izquierda radical dividida en búsqueda de un líder que la represente. Y también del aprovechamiento de la alteración del orden público y la convivencia ciudadana por parte de un partido socialista que ha perdido su identidad y que utiliza a la izquierda más radical para hacer ruido en las calles y movilizar a un electorado que suele quedarse en casa.
No es necesario remontarse a la más dramática historia de España para entender que las invitaciones a la confrontación civil siembran las peores consecuencias. Ya no se trata solo de “levantar muros”, sino de construir un enemigo ficticio, formado por sectores políticos y sociales heterogéneos, para generar una tensión y un conflicto que se les puede ir de las manos. Sánchez está aún a tiempo de frenar esta espiral, pero desgraciadamente sus últimas intervenciones parecen alimentarla.
Afortunadamente, la inmensa mayoría de la sociedad española, con toda su pluralidad cultural y política, se configura hoy muy alejada de estos espejismos radicales y de estas invitaciones a la violencia revolucionaria. Aun así, algunos están jugando con fuego.











