Pedro y el lobo
JdC.- El Faro de Ceuta publica ayer una cronología de lo ocurrido en la ciudad los últimos dos meses y medio, ilustrándola con sus propias portadas desde el 26 de julio hasta la visita de Sánchez, cuando reconoce el ataque perpetrado a la unidad territorial de España. Al menos una vez lo dice.
El trabajo periodístico guarda un asombroso paralelismo con el famoso cuento, con Prokófiev y con las posteriores versiones cinematográficas, pero al revés.
En este caso, quien advierte de la llegada del lobo es el periódico, como síntesis de Vivas y de la propia ciudad; esto es, los campesinos del cuento. El advertido es Pedro.
En el cuento la aldea se alarma y Pedro se ríe porque cree que esos temores son infundados. El pastor no sospecha que su mentira acabará siendo verdad, pues en efecto, el lobo está a punto de atacar la integridad territorial del poblado para su desgracia y la de sus habitantes.
En la historial real, las portadas de El Faro y las llamadas de Vivas se topan con el silencio y la indiferencia de la Moncloa. Incluso lo llaman pesado por su insistencia en reclamar ayuda. Pedro está demasiado ocupado con las maletas de La Mareta como para pensar que aquello va más allá de ser un temor histérico que atenaza a un pobre pastor de ovejas propenso a caer en el victimismo. ¡Pesado!
Pero, en el caso real, las alarmas no son mentira. Todo lo contrario, se quedan muy cortas. El Faro destaca en su portada del día 29 de julio que la Asociación Española de la Guardia Civil está atemorizada porque, de seguir así la progresión de las llegadas en un mes, podrían entrar a la ciudad ¡hasta cinco mil personas!
En ese momento sólo faltan 24 horas para que se produzca la avalancha de 80.000 invasores que convertirá en ridículos todos los cálculos previos.
El lobo se traga a la ciudad y a Pedro, pero, eso sí, se salvan las vacaciones.











