El CNI informó al Gobierno sobre la compra de políticos socialistas de la Unión Europea por parte de Marruecos y Sánchez no hizo nada
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trasladó al Gobierno de Pedro Sánchez varios informes relacionados con el denominado ‘Moroccogate’, la presunta operación de influencia atribuida a Marruecos para defender sus intereses dentro de las instituciones europeas mediante dinero, obsequios y otras contraprestaciones a dirigentes comunitarios, según cuenta Libertad Digital.
Según la información publicada, los servicios secretos españoles mantuvieron informado al Ejecutivo sobre el avance de las investigaciones desarrolladas en distintos países europeos. Las pesquisas trataban de esclarecer la existencia de una supuesta red impulsada desde Rabat para condicionar determinadas decisiones adoptadas en Bruselas.
El origen judicial del escándalo se remonta a finales de 2022, cuando una investigación de la Fiscalía Federal de Bélgica sacó a la luz una presunta estructura dedicada a entregar dinero y ventajas a eurodiputados y otras personas vinculadas a las instituciones comunitarias. Durante los registros, las autoridades belgas llegaron a intervenir más de 1,5 millones de euros en efectivo, parte de ellos localizados en bolsas y maletas.
Uno de los principales nombres de las pesquisas fue el del ex eurodiputado italiano Pier Antonio Panzeri, junto a varios colaboradores de su entorno. Las investigaciones también indagaron en posibles conexiones entre integrantes de la trama y personas relacionadas con la diplomacia y los servicios de inteligencia marroquíes.
Los supuestos intentos de influencia habrían afectado a asuntos de especial importancia para Rabat. Entre ellos se encontraban la posición europea respecto al Sáhara Occidental, las resoluciones sobre derechos humanos y libertad de prensa y las relaciones comerciales de Marruecos con la UE, particularmente en materia agrícola y pesquera.
La magnitud del caso provocó una fuerte reacción dentro del Parlamento Europeo. Además de las actuaciones judiciales contra varios políticos, la Eurocámara aprobó resoluciones críticas con Marruecos y llegó a restringir temporalmente el acceso de representantes marroquíes a sus instalaciones mientras avanzaban las investigaciones.
De acuerdo con Libertad Digital, los documentos elaborados por el CNI y trasladados al Gobierno recogían precisamente la evolución de estas pesquisas y las sospechas sobre la actuación de Marruecos. El asunto se convirtió así en uno de los principales escándalos de presunta injerencia extranjera en las instituciones de la Unión Europea de los últimos años.
Las revelaciones adquieren además especial relevancia por el contexto de las relaciones entre España y Marruecos. El caso se conoce después de que en 2021 los teléfonos de Pedro Sánchez y de varios miembros de su Gobierno fueran infectados mediante el programa de espionaje Pegasus, un episodio cuyo alcance volvió a colocar bajo escrutinio las cuestiones de inteligencia y seguridad vinculadas a la relación bilateral con Rabat.











