El catedrático negro más joven de Cambridge, encumbrado como símbolo de la diversidad, bajo sospecha por 188 coincidencias en su tesis
La Universidad de Cambridge afronta una creciente presión para que permita una investigación independiente sobre las acusaciones de plagio contra Jason Arday, catedrático de Sociología de la Educación y una de las figuras que la institución ha presentado como símbolo de la diversidad racial.
Un nuevo análisis de su tesis doctoral ha identificado 188 frases idénticas o muy similares a las utilizadas por Paula Zwozdiak-Myers, entonces estudiante de la Universidad de Brunel. Según el estudio, la probabilidad estadística de que Arday empleara por casualidad las mismas palabras sería de una entre 100.000 millones.
El hallazgo amplía las dudas publicadas por The Telegraph, que ya había localizado más de cien pasajes idénticos o casi idénticos entre la tesis de Arday y el trabajo previo de Zwozdiak-Myers. Pese a estas coincidencias, Cambridge se ha negado hasta ahora a reexaminar las credenciales académicas del profesor. La universidad sostiene que Arday es víctima de una «vil campaña para socavar su credibilidad».
Varios académicos de otras instituciones consideran, sin embargo, que la respuesta de Cambridge resulta insuficiente y reclaman una revisión externa para proteger la integridad de la propia universidad.
El profesor de Música, Cultura y Sociedad de la City St George’s, Universidad de Londres, Ian Pace, defiende en The Telegraph que se abra una investigación independiente de forma inmediata. «Las universidades son, en cierta medida, instituciones públicas y se benefician de fondos públicos, por lo que deben rendir cuentas ante la sociedad, además de mantener unos altos estándares académicos», señala. Pace también plantea que la Oficina para Estudiantes, el organismo regulador de la educación superior inglesa, supervise el procedimiento.
El profesor emérito de la Universidad Plymouth Marjon David Harris, uno de los académicos que han examinado la tesis, también se muestra partidario de encargar la revisión a un experto independiente, incluso procedente de otro país.
Harris ha detectado una considerable «superposición textual» entre la tesis doctoral presentada por Arday en 2015 y la investigación elaborada por Zwozdiak-Myers en 2009. La pasada semana aseguró que tanto la tesis como otros trabajos publicados por el catedrático «parecen presentar indicios de plagio grave».
El doctorado de Arday fue concedido por la Universidad John Moores de Liverpool, que también ha rechazado que el académico cometiera alguna irregularidad.
Arday fue contratado por Cambridge en 2023, cuando tenía 37 años, y se convirtió en el catedrático negro más joven de la historia de la universidad. La institución calificó entonces su trabajo como de «clase mundial».
Su ascenso académico estuvo acompañado de una intensa proyección pública. Recibió títulos honoríficos de otras universidades, fue editor invitado del programa Today de BBC Radio 4, participó en Question Time y formó parte del jurado de los premios Pride of Britain, organizados por el Daily Mirror.
Las primeras dudas sobre la validez de sus trabajos aparecieron en 2023. Cuando un periodista de una publicación especializada se dirigió el pasado año a Cambridge y a la Universidad John Moores de Liverpool, Arday contrató al bufete Carter-Ruck. Sus abogados sugirieron que las pesquisas podían formar parte de una campaña racista contra el profesor.
También han quedado bajo escrutinio algunos de los logros deportivos y benéficos atribuidos al académico. Entre ellos figuran sus afirmaciones de haber recorrido 300 millas —unos 483 kilómetros— en tres días y 600 millas —unos 966 kilómetros— en seis días para recaudar fondos.











