Un inmigrante sudanés viola a una mujer colocándole un cuchillo en el cuello y le da latigazos con un cable tras sufrir un gatillazo en Valencia

Un inmigrante sudanés viola a una mujer colocándole un cuchillo en el cuello y le da latigazos con un cable tras sufrir un gatillazo en Valencia
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a catorce años de prisión a un inmigrante de 61 años, natural de Sudán, por violar a una mujer con la que compartía vivienda después de intimidarla con un machete y golpearla con un cable eléctrico. La resolución aprecia una agresión sexual con acceso carnal agravada por el carácter degradante y vejatorio de la violencia empleada. También impone multas por un total de 1.200 euros por sendos delitos leves de lesiones y amenazas, y reconoce una atenuante simple de intoxicación etílica.
La intervención policial se produjo después de que los vecinos escucharan los gritos de auxilio de la víctima y avisaran al 091. Cuando llegaron los agentes, la mujer estaba semidesnuda, muy alterada y buscó inmediatamente protección junto a ellos. En el dormitorio del condenado localizaron el machete y el cable utilizados en la agresión, además del pasaporte de la perjudicada, que el hombre había quemado. La sentencia descarta que fueran las llamadas del acusado las que motivaran la actuación policial, como este sostuvo durante el juicio.
Los hechos sucedieron hacia las 17.00 horas del 29 de mayo de 2024, cuando los otros dos residentes del domicilio se encontraban fuera. El agresor obligó a la mujer a entrar en su habitación y beber varias cervezas bajo la amenaza de un machete con una hoja de 57 centímetros. Cuando intentó marcharse, la sujetó del cabello y le acercó el arma al cuello. Después le rasgó la camiseta, la sometió a una agresión sexual y la azotó en la espalda y las piernas con un cable. También le cubrió la boca y la nariz para impedir que sus gritos fueran escuchados, dificultándole la respiración.
Durante el ataque, el hombre la amenazó con que acabaría «a la cárcel o a la tumba». La mujer consiguió escapar cuando él se levantó para coger tabaco y recorrió el pasillo pidiendo ayuda. Llevaba poco tiempo en España, desconocía el idioma y carecía de recursos económicos y de una red familiar o personal de apoyo, aunque el tribunal no apreció la especial vulnerabilidad a efectos de la calificación penal.
La Audiencia considera que el testimonio de la víctima quedó respaldado por los vecinos, los policías y los informes médicos. Los facultativos acreditaron lesiones y un trastorno de estrés agudo, mientras que la forense explicó que la ausencia de heridas genitales no excluía la agresión denunciada. Los magistrados destacan, además, que la mujer mantuvo una versión coherente desde la primera asistencia y rechazan la tesis de la defensa de que hubiera denunciado para obtener un permiso de residencia. El análisis de las muestras vaginales detectó semen del acusado y los peritos descartaron como explicación verosímil unas supuestas relaciones consentidas dieciséis días antes.
El tribunal también examinó las irregularidades en la obtención del ADN del condenado, quien se había negado a facilitar muestras tras su detención. Aunque apreció una falta de motivación en la actuación del instructor, mantuvo la validez de la prueba al existir una autorización judicial previa para el cotejo y no considerar que se hubiera causado indefensión. La resolución señala que la defensa fue informada, no recurrió y había subrayado la importancia de conocer los resultados para esclarecer lo sucedido.











