Casarrubios del Monte: el aislamiento silencioso que nadie quiere asumir
Rocío Pérez Vicioso.- La conexión entre la Comunidad de Madrid y Casarrubios del Monte se ha convertido en un ejemplo claro de cómo la falta de planificación y la desatención institucional pueden afectar directamente a la vida cotidiana de miles de vecinos. Lo que debería ser un trayecto razonable se transforma, en demasiadas ocasiones, en una experiencia frustrante marcada por carreteras deficientes, accesos mal señalizados y una sensación generalizada de abandono.
Durante años, los residentes y quienes transitan habitualmente por la zona han denunciado el estado de las vías que conectan este municipio con Madrid. Tramos estrechos, firmes deteriorados y una señalización insuficiente dibujan un escenario impropio de una región que presume de desarrollo e infraestructuras modernas. Sin embargo, más allá de las quejas vecinales, la respuesta institucional ha sido, en el mejor de los casos, tibia.
El Ayuntamiento, gobernado por el partido sanchista, no ha sabido —o no ha querido— situar esta problemática en el centro de su agenda. La falta de presión efectiva ante otras administraciones, así como la ausencia de iniciativas claras para mejorar los accesos, refleja una preocupante dejadez. No basta con reconocer el problema: los ciudadanos exigen soluciones concretas, plazos definidos y una defensa activa de sus intereses.
Este abandono no solo afecta a la comodidad de los desplazamientos, sino que tiene implicaciones económicas y de seguridad. Empresas que dudan en instalarse en la zona, trabajadores que invierten más tiempo del necesario en sus trayectos diarios y conductores expuestos a riesgos evitables son algunas de las consecuencias directas de esta situación.
Mientras tanto, el tiempo pasa y las mejoras no llegan. La pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo se va a permitir que Casarrubios del Monte siga siendo un punto ciego en materia de infraestructuras? La responsabilidad política implica actuar, anticiparse y defender a los vecinos. Y, en este caso, esa responsabilidad parece haberse diluido en la inacción.
Es momento de que el Ayuntamiento abandone la pasividad y asuma su papel con determinación. Garantizar accesos dignos no es un lujo, sino una obligación básica de cualquier administración que aspire a estar a la altura de sus ciudadanos.
*Portavoz municipal del PP en Casarrubios del Monte











