Estanislao de Kostka, abogado, politólogo y sociólogo: «La violencia no puede convertirse en parte del paisaje electoral»
AR.- «La violencia no puede convertirse en parte del paisaje electoral». Son palabras del abogado, politólogo y sociólogo Estanislao de Kostka, en declaraciones hechas a AD, sobre la tensión política registrada durante la precampaña, el papel de los partidos ante los episodios violentos, así como el alcance del acuerdo entre PP y Vox para concurrir conjuntamente al Senado centran el análisis de la situación política a las puertas del 29N. Las declaraciones de Estanislao de Kostka, que es también responsable de la asesoría jurídica de este medio, se produjeron horas antes del accidente ferroviario de Urda (Toledo).
La sucesión de episodios de violencia y tensión política registrados en distintos puntos de España durante la precampaña ha vuelto a situar la convivencia democrática en el centro del debate. Barcelona, La Coruña y Bilbao figuran entre los escenarios de unos incidentes que han reabierto las preguntas sobre los límites de la confrontación política, la responsabilidad de los dirigentes y las consecuencias que estos comportamientos pueden tener más allá de la cita electoral del 29 de noviembre.
La primera advertencia de Estanislao de Kostka es clara: «La violencia no puede normalizarse ni incorporarse al paisaje electoral como una expresión más del descontento. La democracia permite la discrepancia, la crítica y la confrontación de ideas, pero exige respetar unas reglas básicas que ninguna ideología puede cuestionar. Nadie puede intimidar a otro por sus ideas, impedirle acudir a un acto político o utilizar la fuerza para condicionar su participación. Defender esas reglas, subraya, no significa defender a un partido, sino garantizar la libertad de todos».
A su juicio, la respuesta pasa por condenar sin ambigüedades y actuar con todas las garantías. «El Estado de derecho no puede mostrarse débil ante las agresiones. La seguridad de los ciudadanos, la protección de los agentes y la justicia para las víctimas deben ser prioridades».
«La preocupación va más allá de los daños materiales o de los incidentes puntuales. El verdadero riesgo es que termine instalándose la percepción de que unos ciudadanos pueden participar tranquilamente en la vida política mientras otros tienen que hacerlo con miedo. Si alguien deja de acudir a una reunión, expresar una opinión o colaborar con una candidatura por temor a sufrir represalias, la democracia habrá perdido una parte esencial de su sentido, aunque las elecciones se celebren con normalidad», añade el letrado.
Tras advertir que, una vez superado el 29N, quienes hayan respaldado opciones diferentes tendrán que seguir compartiendo espacios e instituciones, recarca que «el resultado electoral podrá modificar el Gobierno y las mayorías parlamentarias, pero no debe alterar el respeto debido a cada ciudadano». «La alternancia no puede vivirse como una amenaza ni la derrota en las urnas convertirse en una justificación para trasladar a la calle lo que no se ha conseguido mediante el voto», apostilla.
Al respecto, Estanislao de Kostka expresa su preocupación de que se normalice «la idea de que hay ciudadanos que pueden participar con tranquilidad y otros que deben hacerlo con miedo». Y agrega: «Si una persona deja de acudir a una reunión, de expresar una opinión o de colaborar con una candidatura por temor a sufrir represalias, la democracia ya ha perdido algo importante, aunque la votación termine celebrándose. Por eso, después de las elecciones tendremos que seguir conviviendo quienes hayamos votado opciones distintas. El resultado podrá cambiar el Gobierno y las mayorías parlamentarias, pero no debe cambiar el respeto debido a cada ciudadano. La alternancia no puede vivirse como una amenaza, ni la derrota electoral como una autorización para trasladar a la calle lo que no se ha conseguido en las urnas».
Sobre si están siendo suficientemente contundentes los partidos y las instituciones a la hora de condenar los actos violentos, con independencia de quiénes sean sus autores, Estanislao de Kostka se muestra concluyente: «Una condena pierde fuerza cuando llega seguida de una justificación que desplaza la responsabilidad hacia la persona agredida. Las causas de un conflicto pueden analizarse; una actuación policial puede examinarse; las decisiones de cualquier partido pueden criticarse. Pero nada de eso debe utilizarse para sugerir que una víctima ‘se lo ha buscado’ por sus ideas o por participar en un acto legal. Yo reclamaría un compromiso mínimo de todos los partidos: rechazar amenazas y agresiones; no amparar ni justificar conductas violentas; respetar las investigaciones; y respaldar la protección de los derechos de cualquier candidatura. Ese compromiso debe obligarnos a todo».
Preguntado sobre el alcance político que tiene el acuerdo entre el Partido Popular y Vox para concurrir conjuntamente en las listas al Senado y qué objetivos persiguen ambas formaciones con esta fórmula, de Kostka, que fue también delegado de Presidencia de la Xunta de Galicia y presidente provincial del PP en La Coruña, considera que el acuerdo ordena la oferta electoral y no sustituye la decisión del votante. «El objetivo es preservar y reforzar una mayoría de centroderecha en el Senado. Para Vox, el entendimiento también ofrece una vía de representación mediante candidatos propuestos por esa formación. Sus dirigentes han defendido el pacto como una fórmula para favorecer una mayoría compartida en la Cámara Alta.Y deben explicar para qué quieren esa mayoría. Esto es demostrar que es para ejercer las funciones legislativas y de control de la Cámara, defender las propuestas y participar con responsabilidad en los acuerdos institucionales que le corresponden. El Senado no debe presentarse como un premio partidista ni como un instrumento para apropiarse de instituciones independientes. Lo más importante ahora es explicar a los electores cómo votar. La papeleta del Senado no es sencilla, hay que poner cruces en el sitio correcto».
Interpelado sobre la implicación de este entendimiento para la estrategia nacional del PP, si podría interpretarse como una coordinación electoral puntual o apuntaría a una relación política más estable con Vox, Estanislao de Kostka manifestó: «Lo acreditado hasta ahora es un entendimiento electoral para el Senado. Convertirlo automáticamente en un acuerdo de Gobierno o en un programa común sería ir más allá de lo anunciado. De hecho, Vox ha negado que el pacto implique que ya estén desarrollándose negociaciones programáticas para otras mayorías o para un futuro Gobierno. Para el Partido Popular, debe encajar en una estrategia nacional propia: aspirar a una mayoría amplia, presentar una alternativa de Gobierno y mantener una identidad política reconocible. Cooperar en un ámbito concreto no exige renunciar al proyecto propio ni borrar las diferencias con otra formación. Ahora bien, tampoco tendría sentido negar su significado político. Dos partidos que alcanzan un acuerdo preelectoral demuestran capacidad para negociar y asumir concesiones. Eso puede facilitar conversaciones futuras, pero no determina de antemano su resultado».
Nuestro interlocutor distingue entre la coordinación electoral para una Cámara, los acuerdos parlamentarios sobre medidas concretas y un eventual pacto de investidura o de Gobierno. «Son decisiones diferentes, que requieren contenidos, compromisos y responsabilidades también diferentes. No se puede dar por aprobado el tercer nivel porque se haya alcanzado el primero.El PP pide el voto para su proyecto y para que Alberto Núñez Feijóo pueda encabezar una alternativa. Si después de las elecciones hacen falta acuerdos, tendrán que explicarse con claridad y negociarse sobre políticas concretas. Ni un cheque en blanco antes de votar, ni una ambigüedad permanente después. Lo responsable es no prometer una relación política que todavía no existe en esos términos, pero tampoco hacer del rechazo a cualquier entendimiento una posición puramente teatral. La obligación de un partido que aspira a gobernar es combinar principios, claridad y capacidad de acuerdo».
En medio de una campaña marcada por la polarización y los pactos estratégicos, el letrado gallego cree que todavía hay margen para recuperar un debate centrado en propuestas y soluciones. «La polarización y los acuerdos electorales ocupan una parte importante de la conversación pública, pero no debemos aceptar que eso agote la campaña. Todavía hay margen para centrar el debate en propuestas; de hecho, tenemos la obligación de hacerlo. Los pactos importan porque los ciudadanos deben conocer con quién está dispuesta a entenderse cada formación y bajo qué condiciones. Pero una campaña no puede convertirse exclusivamente en una discusión sobre combinaciones de partidos. Antes de hablar de cómo se reparten las responsabilidades, hay que explicar para qué se quiere ejercerlas».
En ese sentido, establece algunos ejemplos: «Si cuestionamos una política de vivienda, debemos explicar qué cambios proponemos y cómo se aplicarían. Si defendemos una reforma fiscal, debemos precisar sus destinatarios, sus efectos presupuestarios y su compatibilidad con los servicios públicos. Si denunciamos problemas en la Administración, debemos concretar qué trámites queremos simplificar, con qué medios y en qué plazos. También debemos aceptar que las propuestas se sometan a preguntas incómodas. La seriedad se demuestra explicando los costes, las prioridades y los límites, no anunciando que todo puede resolverse de inmediato. Los ciudadanos merecen compromisos que puedan comprobar después, no una sucesión de titulares difíciles de evaluar».
Para Estanislao de Kostka, recuperar un debate útil exige «no utilizar la violencia como arma de propaganda; no convertir al adversario en un enemigo; y no esconder las propuestas detrás de la discusión sobre los pactos».
«El Partido Popular debe aspirar a representar una alternativa firme y serena. Firme para defender la legalidad, la seguridad y sus convicciones; serena para negociar, escuchar y gobernar también para quienes no les voten», concluye.











