La impunidad de Óscar Puente
Francisco Marhuenda.- Un nuevo desastre ferroviario nos pone, una vez más, frente a la incompetencia del Gobierno socialista comunista. A eso hay que añadir que emerge otra vez la impunidad, porque es un Gobierno que nunca asume responsabilidad por sus actos y su gestión. No importa lo que suceda. Es igual que sea tan grave como este brutal accidente ferroviario o que se trate de los flagrantes incumplimientos de la Constitución, tanto en el fondo como en la forma. Nadie presenta la dimisión o es cesado. Es ciertamente asombroso que en una democracia no tengamos mecanismos para impedir que Sánchez y sus colaboradores, salvo alguna excepción, se comporten como si nada les importara. Esta falta de empatía explica las cosas que han sucedido y están sucediendo. Con absoluto descaro utilizan a los medios de comunicación al servicio de La Moncloa para vender, como es habitual, sus relatos.
Con una desfachatez que no tiene parangón en ningún gobierno democrático, siempre culpan a los demás de los errores propios. La ética política debería conducir a que alguien asumiera las responsabilidades políticas y más cuando se trata de una catástrofe ferroviaria donde han muerto, hasta el momento, 68 personas. Este trágico miércoles hemos asistido sobrecogidos a un accidente sobre el que todavía no existe ninguna certeza, más allá de las interesadas filtraciones gubernamentales, sobre el origen de lo sucedido. En mi caso, siempre prefiero lo que diga la Justicia. No me fío de un Gobierno que ha convertido la mentira en algo habitual. Ni, tampoco, en comisiones cuya independencia no me veo capaz de certificar. Es posible que en este último caso me equivoque, pero sigo prefiriendo la instrucción de un juez independiente que nada tendrá que ver con los intereses de las covachuelas monclovitas. Nada espero de ese mal jurista llamado Puente, que es incapaz de dimitir tras dos catástrofes ferroviarias.
Muchas veces me he preguntado qué ética o principios tiene el ministro vallisoletano. Al final, he llegado a la conclusión de que es un clon de Pedro Sánchez y, por eso, su única preocupación es hacer méritos para suceder al líder. Los escándalos, la incompetencia y la impunidad se suceden, pero los españoles saben que la responsabilidad es de la coalición que nos ha estado gobernando. Es cierto que seguirán mintiendo, pero no nos podrán seguir engañando.










