Las Ventas: once Puertas Grandes para escribir la historia de la temporada en Madrid
Hay una imagen que resume como pocas lo que significa la gloria en el toreo: abrir la Puerta Grande de Las Ventas. Alcanzarla es tocar el cielo de Madrid, conquistar la plaza más exigente y escribir el nombre propio en la memoria de una afición que convierte cada salida en hombros en un acontecimiento. Una gesta que Dios reserva a unos pocos. Una manera de dejar una huella imborrable y un recuerdo que permanece mucho después de que se cierre la Puerta Grande.
Durante la temporada 2026 se han vivido once salidas en hombros, siendo esta una cifra que marca la historia de una temporada venteña para el recuerdo. Desde la primera Puerta Grande de Alejandro Talavante, el 8 de mayo, hasta la última (y doble) de Antonio Ferrera y Román el 11 de octubre, se han vivido un total de 11 tardes que ya forman parte de la memoria taurina de Madrid. Tras la finalización de la temporada, Mundotoro hace un repaso de todas esas tardes de gloria que han ocupado los titulares de la prensa durante la temporada venteña.
Talavante: Torear para recordar
El olvido es lo que se hace deprisa. La velocidad es el argumento del olvido de esos horrores de un mundo sin compás. El toreo deprisa es el olvido. Ese toreo de vuelo lleno y anclaje flexible, de cintura de mimbre y muñecas de goma de Talavante con un toro de peligrosa calidad, es tan despacio que busca el recuerdo. Ahí queda una forma de torear en el océano de la memoria de Las Ventas. Puerta Grande para Alejandro Talavante en una de sus mejores faenas en Madrid. Digna confirmación de alternativa de Tristán Barroso y una tarde de Juan Ortega más cercana al olvido con una corrida de Núñez del Cuvillo encumbrada con ‘Ganador’ y que contó con varios toros con opciones.
Álvaro Serrano sueña despierto en Las Ventas
Eran las 21:23 horas cuando toda la plaza en pie esperaba a que doblara el sexto como quien espera y desea algo grande. Se resistía el bravo utrero de Agustín Montes para dar gloria a una casa ganadera y empujaba el público para hacer lo mismo con Álvaro Serrano, que esperaba el momento de cumplir el sueño con ansias después de una tarde de impacto. De las lágrimas derramadas como solo lloran los hombres el 1 de mayo por un acero romo a llorar por la gloria de la Puerta Grande. 15 días para cambiar una vida y convertirse en figura de los novilleros. Detrás de las tablas, Agustín Montes también lloraba con él después de una buena novillada, por la que acabaría saludando una ovación su mayoral. El triunfo de dos personas que nunca han dejado de creer.
Una tarde para corazones fuertes
La seriedad en todo de la corrida de El Torero puso a la tarde en la sala de espera del cardiólogo. Fuerte, seria, complicada en su movilidad casi siempre, mandó a la enfermería a Fortes y a Curro Javier después de una cogida terrorífica, y Fernando Adrián se libró de milagro al saludar de capote al sexto. Una corrida para corazones fuertes como el de Fernando Adrián, sincero y firme con sus dos toros, plantando cara a la corrida y ganándose el respeto de la mayoría hasta salir por la Puerta Grande. Una faena exquisita y honda al natural de fortes y momentos de torería clásica de Urdiales. Tarde importante. Para corazones fuertes.
Julio encuentra el Norte
En tarde de incertidumbre por un escape de gas que obligó a cortar la Calle Alcalá y todos sus alrededores hasta rondar la hora de los toros, gran parte del público que llenó más de tres cuartos de plaza buscaba la manera de ir a Las Ventas desorientados, mientras Julio encontraba el ‘Norte’ de su carrera y de su toreo en Madrid hasta abrir la Puerta Grande. Y una salida en hombros antes de la alternativa en Las Ventas -después de los triunfos en Valencia o Sevilla, entre otras- es propio de los que pueden ser figura del toreo. Tarde de capacidad, claridad y valor del charro con una novillada justa de todo de Fuente Ymbro con más intención que raza. Oreja y sangre para Mario Vilau, sensacional con el acero; mientras que Pedro Luis destaca al natural.
Una novillada histórica
Alas 21:21 el azul purísima y oro de Julio Méndez se fundía con el cielo de la calle Alcalá en una tarde con lectura histórica. Fue histórica porque tirando de estadística, si los datos no fallan, ni incluso remontándose a 1950 con las salidas en hombros de Litri -dos tardes-, Aparicio y Chaves Flores, hay recuerdo de un San Isidro con salidas en hombros en todas las novilladas. un San Isidro con salidas en hombros en todas las novilladas. En ese año, los triunfos fueron en dos de las tres tardes. Como histórica será esta feria para la ganadería de Conde de Mayalde con un doblete de nota y un novillo de vuelta al ruedo dentro de un buen conjunto. Julio Méndez escribió su historia al pie de la alternativa en una feria que acaba con la ‘maldición’ de las novilladas en Las Ventas. Y pudo hacer historia el toreo de Osornio con los mejores muletazos de la tarde y de muchas tardes.
La juventud abraza lo clásico en Madrid
Eran las 21:56 de la noche cuando la juventud abrazaba en el ruedo el valor de lo clásico y alzada a Diego Urdiales en hombros en presencia de Felipe VI, que aguantó en su barrera hasta que el de Arnedo enfiló la Calle de Alcalá. El riojano ascendió el toreo a la verónica a la catalogación de arte y dos estocadas para enseñar en las escuelas por su pureza fueron argumento de fuerza para la Puerta Grande con un lote de triunfo grande de Juan Pedro Domecq. Buena corrida del hierro sevillano con la que Roca Rey demostró su condición de figura y cortó una oreja. Sin suerte Bruno Aloi en una corrida de la Prensa que recuperó de nuevo el lujo en el ruedo y en los tendidos.
Diego Ventura y Las Ventas: un hito inalcanzable
Afalta de una semana para que Madrid reciba al Papa León XIV, la juventud sacó en volandas de la Monumental al ‘Papa del rejoneo’ por vigésima vez. Diego Ventura agrandó su historia sin igual en Las Ventas en una nueva cumbre del de La Puebla del Río. La Puerta Grande número 20 del hispano-luso en el coso venteño aumentó una cifra que difícilmente veremos alcanzar en la historia del toreo. La magia es Ventura, y Madrid su feudo. Una corrida en la que Lea Vicens dejó su sello en Las Ventas, cortando una oreja tras una faena fina y elegante, mientras que Rui Fernandes expuso su técnica y capacidad con una manejable corrida de María Guiomar Cortés de Moura.
Ferrera pone la luna donde estaba el sol
No hay ser más libre en el toreo que Antonio Ferrera. En su caos torero cabe el catálogo más ortodoxo y el albedrío más imprevisible: lo que era el toreo en su origen. Tras una faena de un toreo impecable, decidió desordenar al universo, cambiar de lustra a los planetas y soles y darle la vuelta a la ley de la gravedad. Puso a la luna donde estaba el sol, al sol lo puso con el picador de puerta y a un murciélago tempranero lo hizo Papa. A caballo y picando, un lío, en el quite otro lío, llegando a matar desde la Gran Vía, otro lío. Un escándalo de libertad no visto desde cuando el toreo era el caos hacia el orden. Fea cogida y cornada dura a Ureña, esfuerzo de Escribano y una corrida de emociones duras y alguna embestida de clase de Adolfo. El toreo sin guion.
Román alza la mirada al cielo de Madrid
En tierra de María bendecida por el Papa León XIV por la mañana, se presentaba Román de purísima y oro en Las Ventas. El valenciano se encontró con ‘Gallardete’ en una faena sincera rematada con una estocada en la suerte de recibir en los medios -clave en la concesión- que le valió como llave mágica y le permitió alzar la mirada al cielo de Madrid en la Puerta Grande. Una corrida de Victorino Martín con interés, rica en matices, a la que le faltó más entrega para llegar a mayores cotas dentro de una tarde condicionada en planteamiento y lidias.
Qué grande es el toreo cuando es así de grande
Alas 20 horas cruzaban Antonio Ferrera y Román la Puerta Grande de Las Ventas en una marea humana que los aclamaba entusiasma tras sufrir, emocionarse y vivir la tarde de la temporada en Madrid. Una corrida de Adolfo Martín de comportamiento modélico para la personalidad de Madrid coronada con la casta de ‘Chaparrito’ y la bravura de ‘Revoltoso’ entre un conjunto de tanta emoción como dureza que se encontró a dos toreros con mayúscula. Nueva lección de magisterio de Antonio Ferrera entre la verdad más descarnada de Román para conseguir la segunda Puerta Grande de la temporada para ambos en una imagen para la historia que revela de la estadística la salida en hombros de Ortega Cano y César Rincón en 1991.
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