La acampada pijoprogre en Sol
Francisco Marhuenda.- El espectáculo que vive Madrid tras ser ocupada la Puerta del Sol por la izquierda radical y antisistema es vergonzoso. Con la excusa de la vivienda, han montado una acampada cutre y repugnante que ofrece una imagen lamentable al mundo y muestra, una vez más, la incompetencia y el sectarismo del Gobierno socialista comunista. Es cierto que poco se puede esperar de dos inútiles como Marlaska y el delegado del Gobierno, Francisco Martín. Lo lógico es que no se hubiera permitido la acampada o que se hubiera desalojado la plaza ante una actuación ilegal de estas dimensiones. Nada que ver con el derecho de manifestación, aunque todos sabemos que si se hubiera tratado de asociaciones afines al centro derecha, nunca hubieran permitido que ocuparan la Puerta del Sol. Hace semanas que se habría resuelto el problema, pero todo lo que sea atacar y perjudicar al gobierno de Ayuso forma parte de la estrategia sanchista. Esta obsesión de Sánchez se ha trasladado a todos aquellos que quieren hacer méritos, y Francisco Martín es un político de medio pelo que hace tiempo que ejerce como estómago agradecido.
A la suciedad que se ha instalado en la plaza, gracias al comportamiento deplorable de los pijoprogres que se divierten con su activismo cutre, hay que añadir que han convertido la estatua de Carlos III, que han vandalizado, en una piscina donde remojarse. Las imágenes muestran la cutrez de esa tropa que ha llevado colchonetas para disfrutar del baño y tomar el sol en el centro de la capital. Una vez más, las maldades de Sánchez y sus sicarios se vuelven en su contra, porque los pijoprogres y perroflautas no son, precisamente, votantes socialistas. Todo el mundo sabe que no ha hecho nada por la vivienda en estos ocho años y hubiera podido hacer mucho, tanto en reformas legales como en construir vivienda pública. No lo ha hecho, porque no estaba en sus prioridades y me temo que ni siquiera en sus intereses lejanos. Ha dispuesto de centenares de miles de millones de euros en estos ocho años y ha preferido hacer otras cosas en beneficio de amigos, productoras, lobistas y visitadores de La Moncloa que se han forrado. Es algo que tiene que recordar el PP para vergüenza de Sánchez.










