Un desfile de honores y una tribuna política de tensiones: las urnas y Ceuta se cuelan en el 12-O
Un desfile de honores y una tribuna política de tensiones. Así ha sido el recorrido militar por el Día de la Hispanidad, en cuyo horizonte se ha colado la cita electoral y la situación de colapso que aún sufre la ciudad autónoma de Ceuta. Con militares marcando el paso y entre banderas rojigualdas, uniformes de gala y honores al rey Felipe VI, la política ha vuelto a desfilar a su propio ritmo con un inevitable trasfondo electoral: abucheos e insultos para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y elogios y aplausos tanto para el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, como para los Reyes.
La Fiesta Nacional ha reunido en Madrid a buena parte de la representación institucional del país en un escenario de solemnidad castrense, aunque no ha conseguido dejar al margen las tensiones que atraviesa la política española a las puertas de las elecciones generales del 29 de noviembre. Y, además, con una imagen más que llamativa por la diferencia de color político: la ‘larga’ conversación entre el presidente de Castilla La-Mancha, Emiliano Page, con el presidente autonómico de Ceuta, Juan Jesús Vivas.
El paseo del Prado se ha vuelto a convertir en el gran escaparate de las Fuerzas Armadas. Casi 4.400 militares, acompañados de vehículos, aeronaves y unidades de distintos cuerpos, han protagonizado una jornada en la que el ceremonial militar ha compartido protagonismo con los gestos políticos. Porque, aunque el protocolo fija dónde debe colocarse cada autoridad, se ha respirado la distancia institucional entre quienes ocupan la tribuna.
Y este año, además, había una fecha imposible de ignorar: el 29 de noviembre. La convocatoria anticipada de elecciones generales ha situado la celebración de la Hispanidad en un contexto de precampaña, con los partidos pendientes de una cita con las urnas que añade una lectura política a cada aparición pública de sus dirigentes, pero también a cada ausencia.
La llegada de Pedro Sánchez ha vuelto a evidenciar la distancia entre el ceremonial institucional y el ambiente político. El presidente del Gobierno, que ha llegado apenas 30 segundos antes del comienzo del desfile, ha sido recibido con pitos, insultos y abucheos de parte del público congregado para presenciar el desfile. Una escena que se ha repetido en anteriores celebraciones del 12 de octubre y que esta vez ha adquirido una dimensión especial por la proximidad electoral. Sobre todo, por su distancia marcada con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien apenas le mantuvo unos segundos la mirada.
Muy distinta ha sido la acogida dispensada a Felipe VI. Los aplausos y vítores al monarca han acompañado su presencia en una jornada en la que los Reyes han vuelto a presidir el acto central de la Fiesta Nacional, acompañados por la princesa Leonor, vestida de militar, y la infanta Sofía.
Presencias y ausencias
En la tribuna de autoridades, Sánchez ha coincidido, además de con la presidenta de la Comunidad de Madrid, con el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. También han estado allí presentes la titular de Defensa, Margarita Robles, y el resto de ministros, a excepción del ministro de Transportes, Óscar Puente, la de Juventud e Infancia, Sira Rego, el de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy; y la titular de Sanidad, Mónica García, además de representantes de instituciones como el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, los presidentes del Senado y el Congreso, Pedro Rollan y Francina Armengol.











