Campaña en España contra el Mundial 2030 si la final se juega en Marruecos: “O la final o nada”
La designación de la sede para la final del Mundial 2030, que coorganizarán España, Portugal y Marruecos, está generando una incipiente ola de rechazo en diversos sectores del panorama deportivo español. Bajo el lema y etiqueta #OLaFinalONada, ha comenzado a gestarse una campaña que aboga por renunciar a la organización del torneo si la FIFA no otorga a España el partido decisivo, que apuntaría al macroestadio que Marruecos construye en las afueras de Casablanca.
Una de las voces que se ha sumado a esta ola ha sido el periodista Paco González, director del programa Tiempo de Juego en la cadena COPE, que este jueves se ha hecho eco del descontento de un sector de la afición que percibe una pérdida de protagonismo de la candidatura española frente a sus socios.
“Propongo desde ya el hashtag #OLaFinalONada, que si no nos dan la final, no queremos el Mundial en España”, ha asegurado González, que llama al “boicot al Mundial si no nos dan la final, el IBC (International Broadcast Centre, el centro internacional de prensa), la mayoría de los partidos, una semi… O sea, que de verdad sea un Mundial organizado por España, porque España sabe organizar mundiales”.
“¿Que no nos quieren dar la final ni el centro internacional de prensa ni, o sea, que no vamos a ser los protagonistas del Mundial?, que lo organicen Portugal y Marruecos, todo para ellos. O la final o nada”, ha zanjado un discurso aplaudido en las redes sociales.
Este clima de tensión en torno a la final coincide con publicaciones de parte de la prensa española que apuntan a una intensa actividad diplomática por parte de la Federación Marroquí de Fútbol, muy próxima al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y esta, a su vez, muy próxima a la Administración Trump, que continúa con las amenazas al Gobierno español de Pedro Sánchez. Figura a la que parte de la opinión publicada española ya busca culpar de la posibilidad de que la final del Mundial 2030 se juegue en Marruecos.
La realidad de la geopolítica es, sin embargo, mucho más prosaica: habría sido la RFEF la que en época de Luis Rubiales pidió a Sánchez ayuda para convencer a Marruecos (aspiraba por quinta vez a organizar el Mundial) a integrarse en la candidatura ibérica y así ganar los votos necesarios para batir a la amenaza de Argentina, Uruguay y Paraguay.
Y una vez dentro, los movimientos de Marruecos soplan a su favor: por un lado, su gran influencia en EEUU (como se vio en la cuestión del Sáhara), monarquías del Golfo y países de África, y por otro lado, su apuesta por construir un estadio como el Hassán II (casi 30.000 más asientos que el Bernabéu) reducen las opciones españolas, que podría plantear batalla con el nuevo Camp Nou, ‘solo’ 10.000 asientos más pequeño que el estadio marroquí.
Más allá de la sede de la final de un Mundial que nació con el impulso de la RFEF, lo cierto es que el proyecto se encuentra dificultades. Antes de que la carrera tomara cuerpo cayeron ciudades como Málaga, La Coruña y Gijón; por su parte, Valencia y Vigo siguen fuera; San Sebastián y Bilbao abogan por una sede única al conocer los requisitos económicos y logísticos reales de la FIFA; y esta misma semana, Las Palmas de Gran Canaria ha visto cómo ninguna empresa se ha presentado al concurso para reformar el estadio por un importe de 174,7 millones de euros y un plazo de 36 meses.











