Descastado ganado en la Feria de Pamplona, en la línea actual de la cabaña brava
La cuadrilla del Búcaro.- Será el calor o la desilusión, pero voy tarde con el habitual análisis de la feria de San Fermín. Escribo para acordarme en invierno, mi memoria no es lo que era.
La presentación del ganado en SF ha sido la correcta, acorde con la categoría de la plaza, salvo dos lunares flagrantes e indignos, uno de gravedad máxima y el otro para recibir un serio aviso.
El resultado general ha sido decepcionante, en la línea actual de la cabaña brava. Ganado descastado, muy justos de fuerza, faltos de raza y poder, con un peligroso fondo de nobleza claudicante que no transmite un futuro esperanzador.
Pincha, en la novillada inaugural, subió el trapío, después de varias ediciones muy justitas. Tuvo ejemplares interesantes que no tuvieron cumplida respuesta en los novilleros, aunque Vilau salió generosamente a hombros. Los Capeas, un año más, resultaron excelentes para la corrida de Rejones.
Lo de Fueneymbro del 7 llueve sobre mojado. Bien presentada, pero mansa y vacía, pegó un petardo el día del Santo. Que descanse hasta nuevo aviso.
La de Cebada, de impecable presentación y algunos kilos de más, sacaron un fondo de nobleza irreconocible, la corrida más toreable que yo recuerdo. No sé emplearon en el caballo y les faltó chispa.
Si Victoriano del Río, habitual en esta feria, no tiene toros para Pamplona, que no venga. Nos mandó los retales que le sobraron de Madrid, y para nuestra desgracia, no salió ningún excelente ejemplar como nos tiene acostumbrados. Dos puertas grandes de chirigota, Roca y Miranda, no tapan el encierro madrileño. Por mi, que descanse y respete esta plaza.
Si para anunciar a Morante tenemos que pasar la vergüenza de ver esos toretes de Álvaro Núñez, que bien pueden colar en Sevilla o Marbella, que no venga. Se saltaron unos mínimos peligrosos e impropios de la feria del Toro. Para mayor leche, Morante no triunfó, aunque lo intentó con todo a favor. Borja pudo salir a hombros pero sigue sin espada.
Los serios, astifinos y encastados Escolares, llevaron la emoción e interés y tuvieron una segunda parte importante. Pese al esfuerzo, los toreros no estuvieron a la altura. Juan de Castilla fue herido en el quinto.
La Palmosilla, desigual pero bien presentada, tuvo un quinto nota, que lució Fernando Adrián, sin acabar de convencer.
Los Miuras de impecables láminas, tomaron nota de otras malas presentaciones de años anteriores. Corrida muy toreable, con un sexto prometedor, que cayó en manos de un vulgar y populista Colombo, que merece un descanso; insufrible el muchacho. Escribano estuvo bien.
Cerró feria lo de Jandilla. Corrida muy pareja y muy bien presentada por delante, dejó un buen recuerdo en este mar gris, con dos toros de nota. Al encierro le faltó fuerza y sacó mucha clase. Rufo tuvo una tarde magnífica, con dos faenas excelentes, gustándome más en el sexto. Jandilla salvó los muebles de una calurosa y mala feria.
Anotado queda. Lo volveré a leer en invierno cuando lo tenga olvidado. Nos estamos metiendo en general en un peligroso túnel que nos puede llevar a un abismo peligroso.
Pamplona sigue llenando mañanas y tardes pero tiene que tomar nota y corregir errores.











