Lo que enseñan las joyas de Zapatero y la camioneta de Orsi
Hana Fischer.- Frédéric Bastiat en su ensayo Lo que se ve y lo que no se ve afirma, que en el ámbito económico un acto, un hábito, una institución, una ley produce no solo un efecto, sino varios. Sin embargo, tan solo unos pocos son visibles mientras que los demás permanecen ocultos.
Los políticos en general y los gobernantes en particular son muy conscientes de esa realidad y por eso se esfuerzan tanto por impedir que emerjan las manifestaciones visibles de su forma de actuar. De ahí la tendencia a recurrir a abstracciones como por ejemplo el “interés general” al defender políticas públicas, porque las abstracciones invisibilizan los potenciales beneficios económicos particulares que acarrean para sus promotores.
En general, las personas sólo son capaces de discernir el sentido secreto de la conducta de una autoridad cuando se le hace palpable: necesitan ver algo tangible. Esa es la explicación de por qué para la gente no significa nada cuando se arguye que “tal medida empobrece a la sociedad en su conjunto” o que “perjudica en mayor medida a los sectores más vulnerables”, aunque eso indique la pérdida de millones de dólares; y que, en cambio, se escandalice ante una inconducta aparentemente menor desde el punto de vista monetario.
Algunos individuos se quedan solo en lo “visible”; otros, a través de lo concreto que se ha manifestado, son capaces de inferir otras inconductas que permanecen, por el momento, fuera de la vista; mientras que una minoría, que suele ser la perjudicada directamente por el accionar de ese funcionario en particular o las más perspicaz, “vio” todo claro desde mucho tiempo atrás.
José Luis Zapatero, expresidente del gobierno de España (2004 – 2011) y Yamandú Orsi, presidente actual de Uruguay, (2025-2030) y exintendente de Canelones por dos períodos consecutivos (2015-2020; 2020 – 2024) permiten ilustrar con casos concretos lo anteriormente dicho.
Con respecto a Zapatero, se da un caso curioso: entre los venezolanos de a pie tiene una mala reputación que es profunda y generalizada. La gran mayoría no lo percibe como un mediador imparcial, sino como un aliado del régimen chavista, anteriormente encabezado por Nicolás Maduro y ahora por Delcy Rodríguez. Gran parte de la sociedad y la oposición venezolana lo acusan de haberle lavado la cara internacionalmente a la dictadura, dándole oxígeno en momentos de crisis y validando procesos electorales cuestionados. Tampoco creen que lo haga por “amor al arte” sino por razones más materialistas que en algún momento, o quizás nunca, saldrán a la luz.
Muchos observadores internacionales también desconfían de los motivos reales tras sus frecuentes viajes a China. Por ejemplo, rechinó que el gobierno de España encabezado por Pedro Sánchez, sobre el cual Zapatero tiene gran influencia, haya tomado la decisión — yendo en contra de la directriz de la Unión Europea— de adjudicar contratos millonarios a Huawei, incluyendo servicios de almacenamiento para escuchas judiciales. La Comisión Europea considera que las empresas Huawei y ZTE son proveedores de “alto riesgo”, debido a posibles labores de espionaje a favor del régimen comunista chino. Por tanto, Bruselas ha presionado repetidamente a los países miembros para que eliminen progresivamente a estas compañías de sus infraestructuras críticas.
Sin embargo, la visión que prevaleció hasta hace poco entre los izquierdistas españoles era que Zapatero era un faro moral y un individuo poco apegado al dinero. Incluso, era célebre su lema: “Ser socialista es normalmente tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”.
Esos militantes izquierdistas eran incapaces de “ver” más allá de sus narices o de realizar inferencias lógicas acerca de la conducta que Zapatero asumía con respecto a la deplorable situación humanitaria y política reinante en Venezuela. Incluso, la asociación entre sus frecuentes viajes a China y la decisión gubernamental de contratar en un área sensible equipos de Huawei plantea serias interrogantes.
La ceguera mental es la única explicación lógica de por qué a la mayoría de esos españoles les sorprendió el descubrimiento —tras una inspección judicial—de un centenar de piezas (entre collares con diamantes, esmeraldas, rubíes y relojes) ocultas en la oficina de Zapatero. Esas joyas fueron evaluadas por expertos en más de 1,3 millones de euros.
Lo visible, en este caso las joyas, permitieron vislumbrar aquello que no se veía. En política, lo abstracto sirve para enturbiar la vista mientras que lo concreto la clarifica. Únicamente los fanáticos a quienes la ideología los ciega, permanecen inconmovibles ante la evidencia. Por supuesto, persisten en esa actitud mientras que la inconducta de algún político o autoridad no los afecte directamente.
El caso de Orsi es un poco diferente al de Zapatero, pero en lo esencial —lo que se ve y lo que no se ve—, es análogo. ¿Por qué? Porque la percepción generalizada de los uruguayos hasta hace poco tiempo sobre Orsi era, que se trataba de alguien íntegro, honesto y transparente. Una persona que siguiendo la estela de José “Pepe” Mujica, líder de sus sector político, se caracterizaba por su austeridad.
Esto fue así hasta que una investigación periodística puso sobre el tapete que una semana antes de asumir la presidencia de la república, Orsi se compró una camioneta de lujo (Hyundai Santa Fe cero kilómetro) evaluada en US$ 80.000. O sea, que quedó de manifiesto que a Orsi le gusta el dinero, lo cual en sí mismo no tiene nada de malo, sólo que el hecho permitió “ver” algo que anteriormente estaba oculto. Es decir, que Orsi no es una persona austera.
Lo malo fue todo lo que se “vio” a continuación a partir de ese dato:
- Al comparar las declaraciones juradas de Orsi ante la Junta de Transparencia y Ética Pública (Junta Anticorrupción) de los años 2024 y 2025, surgió que él no tenía tanto dinero para realizar ese gasto. ¿Cómo obtuvo la diferencia?
- A Orsi la automotora le hizo un descuento exclusivo únicamente para él de U$S 25.000.
- Para el desfile de su asunción presidencial se eligió un auto de la misma marca y concesionaria de la camioneta que compró con ese “inexplicable” descuento.
- Tanto la automotora como el importador oficial de la marca Hyundai figuran en el Registro Único de Proveedores del Estado (RUPE).
- Desde Presidencia declaran que nada tuvo que ver una cosa con la otra. La justificación fue que para ese ceremonial se buscó un auto que fuera 100% eléctrico para dar un mensaje a favor de las energías renovables.
- Según informan dos fuentes periodísticas independientes, el propio presidente inició la negociación de ambas cosas al mismo tiempo, en una reunión con el responsable de la automotora durante el verano en el balneario Cabo Polonio.
- La primera reacción de Orsi ante la noticia fue el silencio, que duró varios días. Luego difundió un video para “aclarar” la situación, en el cual afirmó que actuó “siempre con la verdad”. Explicó que como parte del pago entregó una camioneta suya del año 2020. Enfatizó: “Siempre consideré y considero que la verdad no se dibuja, porque de ser así, se transforma en mentira”. Cerró su alocución con el slogan “Con la verdad y con la gente”. O sea, con lo abstracto pretendió “oscurecer” lo concreto.
- Al rato de que Orsi publicara su video un semanario informó que, en realidad, Orsi entregó dos vehículos como parte del pago: el mencionado Hyundai del 2020 y un Renault Stepway 0 km, que había sido donado por otra automotora durante la campaña electoral del Frente Amplio. Esto consta en la rendición de cuentas que el Frente Amplio presentó a la Corte Electoral.
- Ese Renault había sido el premio mayor de una rifa organizada por recaudar fondos durante la campaña electoral de 2024. Nadie había comprado el número ganador.
- Una pregunta pertinente es cómo un auto donado al Frente Amplio termina en poder de Orsi y luego fuera usado por éste como forma de pago de la camioneta.
Resulta elocuente que Orsi en el video omitiera ese dato.
Lo expuesto permite comprobar que los que se “ve”, lo concreto, que en este caso es la camioneta que Orsi adquirió con un descuento colosal poco antes de asumir la presidencia de la república, ilumina lo “que no se ve” difuminado bajo la abstracción “Con la verdad y con la gente”.
Además, Orsi tras la revelación periodística insistió en que está convencido de que no hizo nada reprochable al comprar la camioneta y beneficiarse con el descuento de 25.000 dólares otorgado en exclusividad a él por la automotora. Asimismo, afirmó que la utilización de un vehículo eléctrico de la misma marca y automotora que usó durante la jornada de su asunción el 1 de marzo “no guarda relación con esta compra”. Se escuda en que no cometió ninguna “ilegalidad”.
Esta actitud de Orsi demuestra la distancia que existe entre su modo de valorar la realidad y la de la gente común, que percibe una incuestionable conexión entre una cosa y la otra. Parafraseando a Milton Friedmann, “No existe almuerzo gratis”. Obviamente que la automotora esperaba algún beneficio al darle ese descuento a quien estaba por asumir la primera magistratura. Es por tomar por tontos al resto de los uruguayos que Orsi pretendiera que él no era consciente de ello.
Pero lo más importante es que la valoración que Orsi hace sobre su accionar, permite inferir potenciales conductas “no visibles” en su papel de gobernante, tanto como intendente en el pasado como presidente en la actualidad. Si le parece “normal” y que no hay nada reprochable ni fuera de la ley con respecto a todo este episodio que rodea la compra de esta camioneta, lo lógico es concluir que ha sido un comportamiento habitual por parte de él como gobernante.
Asimismo, que la ley en Uruguay no está bien diseñada para impedir potenciales corruptelas por parte del poder político. Aunque a nuestro juicio, el problema no es la ley sino la potestad que tienen las autoridades de otorgar beneficios económicos o privilegios a ciertos sectores o personas.
Por otra parte, otro suceso hace caer la justificación dada por Presidencia sobre la elección de un auto 100% eléctrico Hyundai para ser usado el día de la toma de posesión presidencial de Orsi. Se esgrimió, que fue para dar un mensaje a favor de las energías renovables.
Sin embargo, el Ejecutivo acaba de anunciar que se le quitarán los beneficios impositivos que hasta ahora regían para incentivar el uso de autos eléctricos. A partir del 1 de enero de 2027 se les aplicará impuestos a esos vehículos con precio de venta al público por encima de los 30.000 dólares.
Por todo lo expuesto queda de manifiesto, que tanto las joyas de Zapatero como la camioneta de Orsi enseñan por qué los políticos recurren a las abstracciones en sus discursos. Lo concreto permitió visualizar el genuino carácter tanto de Zapatero como de Orsi. Por ejemplo, que no es cierto que lo material no les interesa, ni tampoco que sean transparentes o faros morales. Zapatero apela a un pretendido humanismo de alto vuelo y Orsi a que lo importante es “la gente”, pero cuando se trata del propio bolsillo, los beneficios van a parar a los suyos. Asimismo, que la ética que practican parecería estar muy alejada de la que rige la conducta de la gente común. Resalta la incompatibilidad entre la abstracción “la verdad no se dibuja”, con la evidencia concreta de decir una verdad a medias (y ocultar la otra parte), que como el propio Orsi reconoce, equivale a mentir.
Yendo un poco más allá, se podría argumentar que lo concreto, lo visible, permite intuir lo que está oculto, lo que no se ve con respecto a ciertas conductas o decisiones tomadas por algunos políticos. Entre ellas, los criterios predominantes a la hora de adjudicar contratos millonarios o al establecer quiénes son los ganadores en las licitaciones del Estado para adquirir bienes o servicios…











