PP y Vox miran hacia otro lado mientras la inmigración masiva se asienta en Casarrubios
AC.- El municipio de Casarrubios está cambiando a una velocidad que cualquiera puede comprobar simplemente paseando por sus calles, entrando en los colegios o hablando con vecinos que llevan aquí toda la vida. El cambio demográfico es evidente. Y, sin embargo, tanto el PP como Vox mantienen un silencio casi absoluto sobre una cuestión que preocupa cada vez más a muchos vecinos casarrubieros.
Resulta llamativo que dos partidos que en teoría deberían defender la identidad, la cohesión social y nuestra fórmula civilizadora de existencia prefieran centrar su discurso en asuntos menores, cuestiones estéticas o polémicas superficiales antes que abordar el problema de fondo. Hablan del color de una plaza, de una obra menor o de disputas políticas irrelevantes, mientras el municipio experimenta una transformación profunda que afectará a la propia identidad local.
La inmigración masiva no es un fenómeno abstracto. Tiene consecuencias directas sobre la presión en los colegios, el acceso a la vivienda, la saturación sanitaria, el empleo y la convivencia vecinal. Negarlo o esconderlo no hace que desaparezca. Y lo más grave no es únicamente el silencio institucional, sino la sensación de abandono que perciben muchos vecinos que ven cómo nadie se atreve siquiera a plantear un debate serio.
El PP actúa como si el tema no existiera. Prefiere la comodidad del discurso vacío y la política de escaparate. Ninguna reflexión sobre el modelo de municipio que se está construyendo. Mientras tanto, Vox, que debería ejercer una oposición firme precisamente en este asunto, parece haber quedado atrapado en una política pequeña, renunciando a liderar una crítica real y constante sobre el impacto del cambio demográfico.
Muchos vecinos empiezan a preguntarse para qué sirve una oposición incapaz de señalar el principal problema que perciben en su día a día. Creen que la política municipal no consiste únicamente en gestionar farolas o aceras. También implica defender un modelo de comunidad, proteger la cohesión social y anticiparse a problemas que pueden ser irreversibles si se ignoran.
El silencio del PP y de Vox no parece casual. Da la impresión de que ambos han asumido que hablar con claridad sobre inmigración tiene más coste político que beneficio. Y así, mientras los vecinos observan cómo Casarrubios cambia aceleradamente, quienes deberían representarlos prefieren refugiarse en debates secundarios y en una oposición de escaparate.
Pero la realidad no desaparece porque los partidos decidan ignorarla. El cambio demográfico continúa. Y cada día son más los vecinos que sienten que nadie está defendiendo abiertamente sus preocupaciones.











