Zapatero, el hombre que buscó votos entre los hierros retorcidos de los trenes de Atocha y que luego mortificó a las víctimas de ETA
IE.- Es una de las frases que más se han repetido estos días en los medios de comunicación tras salir a la luz el auto judicial que imputa a Zapatero: “el PSOE ha perdido su gran referente moral”.
La reflexión que a uno le suscita esa afirmación es que quienes necesitan de ese tipo de referentes en la política o en cualquier otro aspecto de la vida deberían andarse con cierto cuidado a la hora de buscarlos y de elegirlos.
Uno reconoce que hoy carece de referentes morales en el escenario político si es que alguna vez los tuvo. Carece de ellos no por desprecio a la moral sino, al contrario, porque piensa que ésta es algo más serio que la mitomanía. Uno piensa, en fin, que hay que ser algo mitómano, algo acrítico, algo ingenuo para darle a un conciudadano la carta blanca de la perfección ética.
A lo más que llega uno es a comprender las debilidades, las miserias, las fisuras de aquellos que un día se atrevieron a postularse como intachables modelos y a los que les acabó viendo el plumero. No. Uno no quisiera dar la impresión de que carece de fe en la condición humana. Carece de fe en las estatuas, que son las que no mutan ni tiemblan ni pueden sucumbir a un defecto o a una tentación, ni traicionarse a sí mismas.
A uno lo que le pasa es que ya no puede decirle a nadie lo de “quiero ser como tú cuando sea mayor” porque ya es mayor en efecto y se le ha pasado el arroz para soltar ese tipo de memeces incluso con dos copas de más encima.
Volvamos al Zapatero y a quienes lo han tenido hasta ayer como un ejemplo ético a imitar. Si elevaron a ese altar laico al hombre que buscó votos entre los hierros retorcidos de los trenes de Atocha; al que luego mortificó a las víctimas de ETA negociando con ésta y llevando esa negociación a las Cortes españolas y al Parlamento Europeo; al que traicionó el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo que había firmado con el PP; al que creó un problema donde no lo había prometiendo un Estatut para Cataluña que tuvo que echó para atrás el propio Constitucional; al que negó la crisis económica y al que reabrió las viejas heridas de la Guerra Civil…
Si ése era el referente moral de esas personas, lo realmente triste no es que haya caído de la manera en que ha caído, sino que hayamos creado una sociedad en la que hay quienes tienen de la moral ese desviado concepto. Creo que esa desviación nos interroga y va más lejos de un simple partido político. De verdad que no era preciso ese auto judicial para que el referente moral dejara de serlo.











