Estoy harto de lo de siempre: por eso voy a votar a “Se Acabó La Fiesta” en Andalucía

Ernesto Mira, segundo por la izquierda, junto a candidatos de SALF por Málaga, en un acto de campaña
Juan Carlos Escudero.- No me considero una persona especialmente política. Durante años he votado a distintos partidos, a veces convencido, otras simplemente por descarte. Pero lo que sí tengo claro hoy es que estoy cansado. Cansado de promesas que no se cumplen, de discursos que suenan bien en campaña y se olvidan al día siguiente, y de una sensación constante de que los ciudadanos de a pie importamos poco. Ernesto Mira, segundo por la izquierda, junto a candidatos de SALF por Málaga, en un acto de campaña
Vivo en Andalucía desde hace décadas, y he visto cómo los mismos problemas se repiten una y otra vez. El empleo precario, la dificultad para que los jóvenes se queden aquí, los servicios públicos saturados… y mientras tanto, los políticos parecen más preocupados por sus propios intereses que por resolver nada de fondo.
Por eso, esta vez he decidido votar a Se Acabó La Fiesta. No porque crea que tienen todas las soluciones, ni porque piense que son perfectos, sino porque representan algo distinto. Y ahora mismo, lo distinto es necesario.
Lo que me ha convencido es su tono directo. Puede gustar más o menos, pero al menos dicen las cosas sin rodeos. No utilizan ese lenguaje calculado que parece diseñado para no molestar a nadie y que al final no dice nada. Prefiero alguien que se equivoque hablando claro que quien acierte sin decir realmente nada.
También me atrae su crítica al sistema político actual. Creo que muchos compartimos la sensación de que hay una desconexión enorme entre quienes gobiernan y quienes vivimos el día a día. Se Acabó La Fiesta canaliza ese hartazgo, ese “basta ya” que cada vez escucho más en mi entorno.
¿Es un voto de protesta? En parte sí. Pero también es un voto de esperanza en que algo cambie. Porque seguir haciendo lo mismo esperando resultados distintos no tiene sentido.
No sé qué pasará después de las elecciones. Nadie lo sabe. Pero lo que sí sé es que quiero dejar de votar por inercia. Quiero que mi voto signifique algo. Y esta vez, para mí, significa decir que ya es suficiente. Que, al menos para mí, se acabó la fiesta.











