Los muñecos chinos Labubu contienen algodón recolectado por esclavos
Oriana Rivas.- Los muñecos chinos Labubu, mundialmente conocidos por el boom que han tenido entre famosos y en redes sociales, está fabricado usando mano de obra esclava. Esa es la conclusión a la que llegó una nueva investigación, demostrando cómo el régimen de Xi Jinping continúa explotando a personas de la minoría musulmana uigur, a la que persigue y reprime por sus creencias religiosas.
El algodón proviene directamente de la región china de Xinjiang, donde hasta tres millones de uigures sufren trabajos forzosos impuestos por el Estado, tal como refleja el informe de la Fundación Conmemorativa de las Víctimas del Comunismo (VOC). El grupo llegó a esta conclusión luego de hacer pruebas de laboratorio independientes «a 16 de las 20 muñecas Pop Mart Labubu vendidas en Estados Unidos». Con pruebas isotópicas, rastrearon el origen del algodón.
Resulta irónico que un régimen fundado bajo lineamientos comunistas use mano de obra esclava para vender muñecos que equivalen a millones de dólares en ganancias. Sin embargo, esto ha ocurrido a lo largo de la historia, donde en otros países, sistemas autoritarios o izquierdistas se valen de los recursos del país y de sus ciudadanos para amasar grandes fortunas. Por ejemplo, Libia cuando la gobernaba el dictador Muamar el Gadafi; Irán, bajo el régimen teocrático de los ayatolás o Cuba, sometida por el castrismo.
En 2024 el gigante asiático fue el mayor exportador de algodón en todo el mundo por un valor de 10000 millones de dólares, según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC). La cifra resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta que Xinjiang, donde se concentra el trabajo forzado de los uigures, produce más del 90 % del algodón dentro del país. Luego, los «trenes de algodón» transportan el material a los centros textiles de Guangdong y Hebei, donde Pop Mart concentra la producción.
Pop Mart es la empresa que vende los muñecos Labubu, cuyo CEO, Wang Ning es miembro de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), un órgano asesor político del Partido Comunista Chino (PCCh). Si bien no hay un comunicado oficial de la compañía admita el uso de algodón de Xinjiang en sus productos, es cuestión de atar cabos entre el informe de VOC e investigaciones, como la de Taipéi Times sobre el empresario.
Hay un precedente adicional que se suma al expediente de Wang Ning, en 2021, su empresa, Pop Mart, terminó su colaboración con Adidas en el año 2021 después de que la empresa de ropa deportiva se comprometiera a no usar más el algodón de Xinjiang. La compañía china acusó a la marca de «herir los sentimientos del pueblo chino».
Se venden más de tres muñecos Labubu por segundo
En Estados Unidos está en vigencia la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur, por lo que el VOC exige que se añada a Pop Mart a la Lista de Entidades de la UFLPA, donde figuran empresas que «extraen, producen o fabrican total o parcialmente cualquier bien, artículo, producto y mercancía con trabajo forzoso». Pero hasta que eso ocurra, el régimen comunista chino celebra las ventas de un muñeco que le ha servido como herramienta de soft power para ejercer influencia en Occidente.
El diario Global Times, al servicio del PCCh, informó que la ventas de la serie de muñecos Labubu superaron «los 100 millones de unidades en todo el mundo en 2025». El resultado demostró que los consumidores «adquieren más de tres juguetes Labubu cada segundo en todo el mundo».
Más de 100 países y regiones venden el producto, con más de 700 tiendas distribuidas por todo el mundo. Allí, cada
muñeco vendido tiene entre sus materiales, el trabajo contra su voluntad, de presos uigures.











