España, con Sánchez y Soros, en la marginalidad occidental
La cruzada «anti-Trump» que Sánchez quiere liderar a nivel internacional; hay suficientes pruebas de que es apoyada por Soros con la red de su Fundación «Open Society». La cual mantiene una línea ideológica y política orientada a promover la creación de «democracias inclusivas, la justicia racial, la libertad de expresión y la salud pública».
Es oportuno recordar a estos efectos que la primera visita conocida que tuvo Sánchez al acceder a La Moncloa fue precisamente la de George Soros, y que se conoció por una filtración, ya que no fue comunicada oficialmente. En la actualidad y tras su retirada, es su hijo Alex quien está al frente de la red, que estuvo presente en Barcelona en apoyo de Sánchez en la IV Conferencia Internacional en «Defensa de la Democracia». En la que fue virtualmente consagrado como el líder de los «progresistas» allí reunidos.
Basta ver el programa político del sanchismo desde su acceso a La Moncloa para comprobar la sintonía con lo que promueve Soros. Su última iniciativa es la «regularización masiva de inmigrantes ilegales», que se encuentra en el epicentro de la «Sociedad Abierta» de su Fundación, que en realidad significa «sociedades sin fronteras». Lo que resulta inaceptable es que Sánchez confunda sus intereses personales con el interés general de España y con los intereses de los españoles. Una consecuencia de ello es el aislamiento al que la está sometiendo en el mundo occidental, al que obviamente pertenecemos. En la UE, su antitrumpismo, resumido en su demagógico y populista «No a la guerra», ha colocado a España en la marginalidad, no siendo invitado a participar en encuentros en los que éramos asistentes fijos como uno de los 4 principales socios europeos, junto a Alemania, Francia e Italia.
En cuanto a EEUU con Trump en la Casa Blanca, sobran argumentos, siendo el último de los cuales que el Pentágono pida la retirada de España de la OTAN, por su claro posicionamiento en favor de Irán en el actual conflicto. Con los países del Oriente Medio y Próximo, claramente enfrentados a la dictadura teocrática de los ayatolás, la marginalidad no es menor, alcanzando su zénit con Israel. Con una posición de oposición hacia su Gobierno que es alabada por las organizaciones terroristas Hizbulá, Hamás y los hutíes, todos tentáculos de la Guardia Revolucionaria de Irán.
En cuanto a Iberoamérica, su vínculo es estrecho con los gobiernos tan progresistas como el suyo, con líderes como Lula da Silva, Gustavo Petro o Claudia Sheinbaum, mientras apenas los mantiene con el resto. Su referente internacional es Xi Jinping, el líder de la China comunista, con quien comparte «principios y valores», como es sabido.










