Carta abierta a Lionel Messi
Marcelo Duclos.- Estimado Lionel:
Esta carta abierta no parte del sentimiento de admiración futbolística (no porque no la haya), sino de un lugar distinto. Viene de un compatriota preguntándose lo que, al parecer, no advirtió nadie en medio de esta polémica desbordada que algunos se encargaron de alimentar: ¿Cómo se está tomando un tipo, acostumbrado al cariño y la incondicionalidad de su país, las imágenes de fanáticos quemando sus remeras, quitando sus posters y acusándolo de «cómplice de genocidio»?
Para adelantar mi posición sobre esto, considero que este alboroto debería resultarte indiferente. Ojalá así sea. Sin embargo, probablemente algo te haya afectado, ya que el cuero de un ídolo está acostumbrado a lidiar con abrazos y afecto, no con el rechazo. En ese caso, quisiera hacerte llegar una reflexión.
Dejando de lado ese debate realmente estúpido en las redes sociales en torno a si debiste o no abstenerte de visitar la Casa Blanca, quizás en algún punto te haya entrado la duda si el presidente actual de Estados Unidos representa la maldad planteada desde el kirchnerismo o la izquierda, situación que pueda hacerte considerar si hay justificación para manifestarte su rechazo. Lo cierto es que la política no tiene «ángeles». Nadie en posiciones de poder determinante es alguien desinteresado. Los incentivos del sistema llevan a la gente ambiciosa a esos puestos. Sea en EE.UU., en Irán, en la Cuba comunista o en cualquier lado. Aceptando esta realidad, nos queda una paleta bajo esos criterios para elegir, donde definitivamente hay unos escenarios peores que otros.
A falta de seres bondadosos y ejemplares en los lugares de mando de los países, el contrapeso son las instituciones. Las democracias republicanas generan mejores incentivos que los sistemas autoritarios. En este sentido, a pesar de no tener talento para patear la pelota, sí conozco algo de las ciencias políticas y quisiera que tengas muy en claro que en estos conflictos actuales de Estados Unidos con Venezuela, Irán y Cuba, vos estuviste compartiendo un espacio con «el bueno», en términos simplistas.
Como dije, no hay ángeles en la política y las instituciones son determinantes. Lo que hace a Trump «el bueno» en este contraste es lo que enfrentará hasta el final de su mandato. No por buen samaritano y lo más probable es que sea por cuestiones de ego, para irse como uno de los mandatarios más relevantes de la historia, pero eso es secundario aquí.
Habrás hablado durante toda tu carrera con exiliados venezolanos, cubanos y algún descendiente de iraníes escapados de la teocracia salvaje, corroborando las pesadillas que padecieron en sus países de origen. Estados Unidos capaz no es el paraíso en la Tierra (no hay ninguno), pero también habrás visto que, entre las opciones que tenemos los seres humanos, un sistema es mucho mejor que el otro. O «menos malo», si se quiere analizar desde la perspectiva pesimista.
Respaldar a Israel y EE.UU. en este contexto es lo lógico para cualquier individuo que considera que las libertades individuales valen, que los gobernantes no pueden convertirse en déspotas y el Estado no puede imponer una religión y sus códigos morales, con base en el terror y violencia. Esto no es una invitación a respaldar políticamente al presidente de los EE.UU., ya que no es tu función. Solo para que puedas, en caso de tenerla, dejar de lado cualquier duda sobre la validez de las insólitas críticas que has recibido. Lo mejor que le puede pasar al mundo civilizado es que Donald Trump triunfe en esos tres frentes, en nombre de la paz.
Otra reflexión que quería compartir contigo gira alrededor de una pregunta que podrías haberte hecho: ¿Cuántos argentinos están cuestionándote por estas horas? Aquí hay otra realidad que muchas veces se nos pasa por alto a las personas que respiramos política 24/7 y es que las mayorías no son kirchneristas, mileistas, trumpistas o antitrumpistas.
Quienes tenemos fuertes posiciones políticas somos una minoría. Inclusive si se nos suma a ambos lados de las grietas. Somos los que hacemos ruido, claro. Sin embargo, las mayorías son las que están preocupados por sus trabajos, sus familias y las cosas cotidianas, como el fútbol. No es que a los interesados en la política todo eso no nos importe, pero le hacemos el espacio para esa pasión a la que no podemos gambetear. La camiseta de la selección tiene muchos más adeptos que cualquier posición político-ideológica. No te lo olvides nunca eso.
Yendo a la minoría politizada, en este momento histórico el kirchnerismo es minoría. En la coyuntura actual, el presidente argentino (uno de tus fans más grandes del mundo, me consta) cuenta con mucho más respaldo que Cristina Kirchner. Sin embargo, dentro de ese pequeño grupo kirchnerista, no todos salieron a cuestionarte y más de uno te respaldó. Así que en términos «numéricos» estamos hablando de la fracción (kirchneristas «anti-Messi») de una fracción (kirchnerimo en términos generales) que es parte de otra fracción donde están los argentinos politizados.
Es decir, una porción de la minoría, de una minoría, de otra minoría. Lo que sucede aquí es que, si un pequeño puñado de estos grupos hace un video con delirios como estos, esa perspectiva viraliza en las redes sociales, por un repudio mayoritario, dando la impresión de que es una posición que cuenta con más peso del que tiene realmente.
Pero, a pesar de tratarse de una minoría, de una fracción minoritaria, de otra minoría, lo más relevante es que es una posición que no vale nada, ya que es deshonesta intelectualmente. Se trata de militantes que respaldan regímenes que están en las antípodas de todo lo que dicen defender.
Por eso, allí encontramos feministas y homosexuales que celebran a un régimen que ahorca a las mujeres por el delito de haber sido violadas o a las personas que tienen una orientación sexual hacia personas del mismo sexo, mientras repudian a los países libres y democráticos.
En ese espectro también están quienes dicen que representan a los «trabajadores», pero viven de la política y justifican a las naciones donde un salario no cubre una canasta básica. El porqué lo hacen quedará a la interpretación de cada uno. Sin embargo, lo único inequívoco detrás de estos personajes, es que su crítica minoritaria no vale absolutamente nada. No es necesario darles entidad.
Espero que, de llegarte estas líneas, mis reflexiones puedan hacer alguna contribución a una situación desagradable que no mereces. Algo que esta minoría hace de forma constante es generar problemas a los demás, que se materializan por los malos gobiernos que apoyan y promueven. Afortunadamente, vos podés mirar para otro lado e ignorarlos. Muchos argentinos, venezolanos, cubanos e iraníes sufrieron padecimientos peores por las acciones de esta gente. Al menos a ellos les has dado una alegría haciendo lo que mejor hacés. Mucha suerte en el próximo mundial.
Un fuerte abrazo.












” Jesús le dijo : ¿ Porqué me llamas bueno ?… Nadie es bueno, sino sólo Dios-” (Marcos 10, 18 )
El dia que lo entendamos será glorioso.