El corazón morao late con fuerza e inunda Triana
Miguel Ángel Jiménez.- La tarde-noche del 27 de enero quedará grabada en la memoria de muchos hermanos. A pesar del mal tiempo y de una hora tardía, el Hotel Ribera de Triana se llenó hasta la última silla para acoger el acto de presentación de la candidatura a Hermano Mayor de la Hermandad de los Gitanos, encabezada por Don Emilio Jiménez Núñez. No fue solo una convocatoria; fue una llamada al corazón.
El acto estuvo presentado con cercanía y sensibilidad por el periodista José Manuel Peña, que supo conducir la noche con el pulso sereno de quien conoce la Hermandad y respeta profundamente sus tiempos, sus silencios y sus emociones. Su voz fue el hilo conductor de una velada marcada por la verdad y el sentimiento.
Desde el primer momento se respiró algo distinto. Emilio Jiménez no habló como candidato, sino como hermano. Como quien ha crecido al amparo de sus titulares, como quien ha aprendido a rezar mirándolos a los ojos.
Con emoción sincera, repasó su vida ligada a la Hermandad, dejando ver que este proyecto nace de muchos años de servicio callado, de vivencias compartidas y de un amor que no se improvisa.
Hubo una frase que quedó flotando en la sala, sencilla y profunda a la vez: “corazón morao”, eslogan de la candidatura.
Con esas dos palabras resume Emilio lo que significa pertenecer a esta Hermandad única. Porque aquí no importa la sangre, sino el latido. Ser gitano de nacimiento o gitano de corazón, porque la Hermandad acoge a todos los que sienten de verdad.
Uno a uno se presentaron los miembros de su equipo, hombres y mujeres de la casa, hermanos comprometidos que desgranaron un proyecto ilusionante y realista, pensado para construir y sumar. Un proyecto que apuesta por la digitalización de la Hermandad, por adaptarla a los nuevos tiempos sin perder su esencia, cuidando cada detalle y cada tradición.
Especial mención mereció el compromiso firme con el Polígono Sur, un barrio al que la Hermandad seguirá tendiendo la mano, colaborando activamente en todos los ámbitos sociales, fiel a su historia y a su responsabilidad cristiana. También se habló de Triana y Roma, caminos de fe y testimonio que miran ya al 275 aniversario de la Hermandad, con proyectos a la altura de una efeméride tan señalada.
Se anunció la realización de un estudio histórico sobre el pueblo gitano en colaboración con la Universidad de Sevilla, una iniciativa de enorme valor cultural y social. Junto a ello, el compromiso de enseñar a los más pequeños a comprender la priostía, su importancia y el sentido profundo de cada gesto, sembrando futuro desde la raíz.
Pero si algo unió cada intervención fue el amor. Amor entendido como unidad, como respeto, como Hermandad en su sentido más puro. Emilio Jiménez representa la continuidad de la anterior Junta de Gobierno, pero llega con un aire nuevo, cercano, “mu gitano”, y respaldado por un equipo que demuestra estar a la altura del reto.
La noche terminó entre aplausos largos y miradas emocionadas. Quedó la sensación de haber asistido a algo más que un acto electoral: fue una declaración de principios, una reafirmación de identidad y un abrazo colectivo. Porque cuando se habla desde el corazón, el mensaje llega.
Y anoche, en Triana, el corazón morao latió con fuerza.











