Ceuta, el abandono silencioso de una ciudad invadida por Marruecos (Videocomentario del escritor y periodista Joaquín Abad)
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La escena se repite diariamente desde principios de agosto en señal de protesta por una situación que, cien días después, sigue condicionando la vida de los caballas.
Aquel día, la entrada masiva de unas 100.000 personas puso en jaque a las instituciones y situó a Ceuta en el foco de la atención internacional.
El asalto masivo a la frontera se saldó con la pérdida de, por lo menos, 141 vidas humanas, a los que los Reyes rindieron homenaje en su visita a la ciudad el 13 de octubre. No obstante, es posible que fuesen más y que el mar se tragara sus cuerpos.
En el plano político, la crisis deja dos dimisiones: la del anterior delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, y la de su jefe de Gabinete, Gonzalo Sanz.
Las cifras y estimaciones que maneja el Ejecutivo local dibujan una ciudad que está «lejos de la normalidad».
Alrededor de 15.000 inVASORes continúan en Ceuta, de los cuales entre 3.000 y 4.000 continúan fuera de los campamentos.
Dentro de estos miles de personas malviviendo en calles, inmuebles y montes, habría unos 400 menores de edad.
Dentro de los centros de acogida hay 6.279 adultos y 3.679 menores, distribuidos en un total de 33 campamentos. De estos, 22 están destinados exclusivamente a menores de edad.
Según la última actualización del mando único anunciada esta semana, 15.604 inmigrantes han regresado a Marruecos desde principios de agosto. De ellos, 14.974 lo han hecho de forma voluntaria y 630 han sido expulsados tras cometer algún delito.
Sin embargo, ninguno de estos retornos se ha producido mediante el procedimiento ordinario previsto en la Ley de Extranjería.
En paralelo, 6.113 personas han pasado por el procedimiento de triaje establecido en el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA), destinado a recopilar sus datos y valorar una posible solicitud de asilo o completar su proceso de retorno.
En cuanto a los menores, de los que han sido filiados, 316 han sido reubicados en la Península.
De ellos, 135 han salido mediante procesos de reagrupación familiar, correspondientes a expedientes abiertos tanto antes como después del 30 de julio, mientras que otros 181 han sido trasladados a distintas comunidades autónomas en aplicación del artículo 35 de la Ley de Extranjería.
Además, se han remitido 109 expedientes a Marruecos, cifra que asciende a 260 si se incluyen los enviados antes de la crisis. Por el momento, ninguno de los menores ha sido reagrupado en el país vecino.
Pérdidas millonarias
El impacto de la crisis también se ha dejado sentir en la economía local. Según las estimaciones del gobierno de la ciudad, los autónomos y los comercios de Ceuta han sufrido pérdidas de un millón de euros diarios desde la entrada masiva.
No obstante, no todos los sectores han sufrido el mismo golpe. Algunos negocios, como los hoteles, los alojamientos turísticos y los taxis, se han visto beneficiados por la llegada de periodistas, trabajadores de organizaciones no gubernamentales y efectivos policiales y militares procedentes de distintos puntos de España y del extranjero. De hecho, uno de los hoteles tuvo que abrir sin haber terminado unas obras ante el aluvión de reservas recibidas tras el 30 de julio.
Sin embargo, otros negocios, como las agencias de viajes, están rozando la ruina. «No tenemos ni una reserva en los próximos tres meses», lamentan desde una agencia de viajes local, especializada en viajes a Marruecos.
En septiembre, la Comisión Europea anunció una ayuda de 114,7 millones de euros para contribuir a paliar la crisis que atraviesa la ciudad. Una parte de estos fondos está destinada a las organizaciones que trabajan sobre el terreno y a la ejecución de obras en la frontera. Sin embargo, cien días después, en el Tarajal todavía no se ha colocado un solo ladrillo.
El Gobierno central también anunció durante el verano un paquete de ayudas de 45,3 millones de euros. No obstante, la delegada de Hacienda y vicepresidenta segunda de la Ciudad, Kissy Chandiramani, confirma a EL ESPAÑOL que los fondos todavía no han llegado, aunque la línea de crédito sí ha sido aprobada.
A estas cantidades se suma el desembolso que ha tenido que afrontar la propia Administración local. La ciudad autónoma lleva gastados 21 millones de euros únicamente en los recursos destinados a alojar a menores de edad en los últimos meses.
La situación ha vuelto a poner el foco sobre las cuentas. Esta semana, el Gobierno local anunció unos «presupuestos de guerra» para sostener a Ceuta como consecuencia de la repercusión económica y social de la entrada masiva de finales de julio.
El presupuesto consolidado, que incluye las sociedades municipales, los organismos autónomos y la Fundación de la Ciudad, asciende a 448,48 millones de euros, frente a los algo más de 425 millones del ejercicio anterior. Esto supone un incremento del 5,4%.
La principal novedad es la creación del Fondo Estratégico «Ceuta no se rinde», dotado con 4,3 millones de euros, que se trata de una nueva partida destinada a cubrir posibles gastos extraordinarios a partir del 1 de enero de 2027 y, al mismo tiempo, impulsar proyectos estratégicos relacionados con el crecimiento económico, turístico y comercial.
La sanidad, al límite
En materia sanitaria, a la sobrecarga asistencial se suma la pérdida de profesionales.
Enrique Roviralta, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ceuta (COMCE), denuncia que el único refuerzo que ha tenido el personal médico del Hospital Universitario, el único de la ciudad, llegó un mes después, y consistía en un médico que aplicaba a los inmigrantes un cribaje básico a las puertas del centro.
Actualmente, el médico encargado de hacer dicho triaje se encuentra de baja médica. Además, ya se ha producido una dimisión entre los facultativos de este servicio y otros dos han anunciado que dejarán sus puestos en los próximos meses.
Una situación que amenaza con agravar todavía más la presión sobre una plantilla que ya se encuentra agotada.
En lugar de crecer para hacer frente al aumento de la demanda, el personal sanitario en Ceuta mengua.
Los sanitarios de Ceuta ligan la agresión a dos enfermeras del hospital a la «drástica» retirada de las patrullas militares
Roviralta asegura que el colectivo médico incluso estudia emprender acciones judiciales contra el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa).
Las cifras de actividad asistencial reflejan también la presión sobre el sistema.
Según los datos actualizados, Ingesa, organismo responsable de la gestión sanitaria en Ceuta, ha atendido hasta el 25 de octubre un total de 11.089 asistencias a inmigrantes que entraron a finales de julio. El 95% de los casos correspondió a dolencias leves.
A esta actividad hay que sumar la atención prestada a la población ceutí, que no ha dejado de acudir a los servicios sanitarios, así como las continuas denuncias de los sindicatos por la inseguridad y las agresiones sufridas por los profesionales.
La preocupación aumentó especialmente después de que, el pasado 28 de octubre, se retiraran las patrullas militares que custodiaban los accesos al Hospital Universitario y al Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP).
A clase, con guardia
La crisis también ha dejado su huella en los centros educativos. Elena, profesora del IES Almina, hace balance del inicio de curso.
«Las instrucciones que se dieron a principio de curso siguen vigentes, pero cada centro, según el contexto que haya visto en su barrio, ha decidido si se pueden hacer actividades extraescolares o no», explica.
En el instituto en el que trabaja, situado en Villajovita y muy próximo a la playa Benítez, continúa habiendo un guardia de seguridad durante las horas lectivas. La medida se mantiene desde el inicio del curso, pese a que hace semanas se desmanteló el asentamiento chabolista que ocupaba las playas cercanas.
El centro tampoco organiza actividades extraescolares y los alumnos menores de edad tienen prohibido salir del recinto durante las horas lectivas y los recreos.
Además, siguen habilitadas unas aulas para que los estudiantes puedan esperar allí a sus padres cuando estos no puedan acudir a recogerlos al finalizar las clases.
La preocupación también se ha trasladado al ámbito de la salud mental. Este miércoles se realizaron por primera vez al alumnado y al profesorado unos test de impacto psicológico facilitados por el Gobierno de la ciudad para evaluar las consecuencias de la crisis.
Además, a partir de esta semana comenzará a acudir al centro una psicóloga para atender a quienes lo necesiten.
Refuerzo en la seguridad
Uno de los principales refuerzos durante estos cien días ha sido el de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el personal del Ejército, cuya presencia ha resultado fundamental para mantener el orden.
La necesidad de este despliegue se refleja también en las estadísticas. Solo en el puerto, las incidencias se han disparado un 1.772%, hasta alcanzar una media diaria de 21 desde el 1 de agosto.
En cuanto a los efectivos desplegados, actualmente permanecen en Ceuta 600 guardias civiles destinados de forma permanente, a los que se suman otros 200 de refuerzo temporal. En total, 800 agentes.
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) informan de que esta semana han abandonado la ciudad tres pelotones de la Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS), cada uno formado por una veintena de efectivos.
Por su parte, a la plantilla fija de la Policía Nacional en Ceuta, formada por 500 agentes, se suman los refuerzos desplegados durante la crisis.
Entre ellos figuran cuatro grupos de la Unidad de Intervención Policial (UIP), conocidos popularmente como antidisturbios, que reúnen a unos 170 agentes, además de otros 42 efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR).
A estos se añaden los efectivos de Extranjería, cuya plantilla habitual está formada por seis agentes y que cuenta actualmente con otros ocho de refuerzo. En total, son 14 profesionales para tramitar miles de expedientes.
Según confirma el sindicato de Policía Nacional JUPOL, el dispositivo policial supera actualmente los 700 agentes.
En el ámbito militar, y pese a la desescalada en curso, permanecen desplegados en la ciudad 3.145 efectivos, según los datos facilitados por la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), que desconoce si entre ellos hay militares actualmente de baja médica.
Estas son las cifras que reflejan la nueva normalidad en Ceuta. Cien días después de aquel 30 de julio, Ceuta continúa haciendo frente a las consecuencias de una crisis que desbordó sus recursos y cuya huella permanece en las calles, los montes y los servicios públicos.
La economía, la sanidad, la educación y la seguridad siguen acusando los efectos de una situación que todavía está lejos de resolverse.
Una crisis que ha tensionado la calle y las instituciones de una ciudad que sigue sin recuperar la vida previa al 30 de julio.










