La Casa Chopera inicia una nueva etapa empresarial tras romper su alianza con el grupo Bailléres
La cuadrilla del Búcaro.- Si alguien tenía dudas sobre quién gobernaba el Imperio Chopera estos años con la alianza mexicana del grupo Bailléres de soporte empresarial, el comunicado de ruptura de ayer, lo deja claro, muy claro.
El empresariado mexicano se queda con las emblemáticas plazas de la familia vasca, incluyendo el buque insignia soñado de Don Manuel: Donosti.
Los mexicanos siguen la actividad taurina con el gobierno de todas las plazas en la carpeta, y aunque los herederos Chopera dejan una declaración de intenciones de escasa fuerza para continuar por libre en el negocio, no deja de ser una mera conjetura sin solidez práctica. No los veo peleando concursos y menos después del bajo poder imaginativo y desinterés de estos años de coalición con los mexicanos.
Del consorcio azteca tampoco espero mucho, carteles repetidos, con las mismas ganaderías y toreros, y precios caros, muy caros, en todas sus plazas.
Pobres no se van a quedar los Choperas, pero si don Manuel levantará la cabeza…











