Marco Rubio carga contra la violencia de la extrema izquierda hacia cristianos y conservadores: «Odian la civilización occidental, son el mal atacando al bien»
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha denunciado la violencia contra cristianos y conservadores durante su intervención en la apertura de la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político. El jefe de la diplomacia estadounidense ha advertido de lo que considera una nueva oleada de extremismo de izquierda y ha atribuido a sus responsables un odio hacia la propia civilización. «Es una revolución de los peores contra los mejores», ha afirmado.
Rubio ha evocado el ataque contra los alumnos de una escuela católica mientras rezaban y ha destacado que el arma del atacante llevaba mensajes como «¿Dónde está tu Dios ahora?». También ha recordado el asesinato de un destacado activista conservador, al que ha descrito como un marido y padre de dos niños pequeños que fue atacado mientras conversaba con estudiantes. El secretario de Estado ha presentado estos episodios como ejemplos de la gravedad de la violencia política que denuncia.
En su enumeración, el dirigente estadounidense ha incluido las agresiones contra agentes de inmigración, los ataques con explosivos y las amenazas armadas. Asimismo, ha mencionado el asesinato de un ejecutivo del sector sanitario y los intentos de matar a un presidente. «Estas no son estadísticas abstractas», ha señalado, antes de sostener que los estadounidenses ya han conocido las consecuencias de esa violencia.
El secretario de Estado ha asegurado que los ataques y planes terroristas de izquierda en Estados Unidos han alcanzado niveles que no se registraban desde hacía décadas. Según las cifras expuestas en su discurso, la violencia de izquierda ha crecido más de un 40% en Alemania en el último año, mientras que en Grecia ha atribuido a actores izquierdistas y anarquistas más del 80% de la violencia radical. También ha afirmado que, entre 1970 y 1980, el 93% de los atentados terroristas en Occidente procedieron del extremismo de izquierda.
Rubio ha reprochado que este fenómeno se minimice o se considere exagerado y ha defendido que sus consecuencias siguen presentes. En el tramo más duro de su intervención, ha acusado a quienes ejercen esa violencia de buscar la destrucción de otros como respuesta a sus propias frustraciones. A su juicio, sus responsables son personas incapaces de construir o crear que se vengan de quienes sí pueden hacerlo.











