Decenas de cadáveres en estado de putrefacción colapsan las morgues en Ceuta ante la negativa de Marruecos a su repatriación
Los cadáveres de los marroquíes que, hace tres semanas, intentaron llegar a Ceuta, hoy colapsan la morgue improvisada que habilitó el gobierno del presidente español, Pedro Sánchez, para dar respuesta a las muertes en aguas fronterizas.
La prolongación de la permanencia de los cadáveres en Ceuta introduce además un elemento de especial preocupación: la descomposición de los cuerpos. La fuente consultada advierte de que, transcurridas varias semanas desde que estos cuerpos fueron recogidos del mar, determinados cadáveres podrían haber comenzado ya a presentar signos más que evidentes de descomposición, pese al intento de adoptar medidas para su conservación.
El deterioro no es únicamente una cuestión sanitaria o logística. Puede complicar determinadas actuaciones forenses, dificultar los procesos de identificación y hacer todavía más compleja la posterior repatriación, que en ese caso no permitirían fácilmente las leyes españolas e internacionales. Cada día que pasa aumenta, por tanto, la presión sobre unos profesionales y unas instalaciones que se han visto obligados a hacer frente a una situación extraordinaria.
Hasta ahora, sólo seis de los 82 cuerpos sin vida recibidos han sido identificados, mediante huellas dactilares y pruebas de ADN, por los dos médicos forenses de la localidad, en conjunto con los cuatro especialistas de refuerzo, quienes fueron enviados por el Ejecutivo, dentro de los seis días de plazo que estipula la ley.
Los demás, entre ellos dos mujeres y 16 menores de edad, tendrán un destino distinto. La orden de sepultarlos, sin identificación, en fosas comunes es inminente dado que Marruecos niega facilidades para las repatriaciones y también porque el tiempo máximo de refrigeración permitido de los cuerpos es de 21 días.
Conservación y autopsias sin recursos
Ceuta está sin condiciones para ampliar los plazos de conservación de cadáveres no reclamados. Si bien la Asamblea de la localidad aprobó hace dos años aumentar las tres cámaras de enfriamiento y adquirir una de congelación, ninguna de las disposiciones se ejecutó.
Ello implicó que la crisis sólo contara con dos cavas instaladas en el Hospital Militar O’Donnell, reabierto a ocho años de su cierre operativo, para atender el colapso forense en Ceuta. Ambos equipos son los únicos que reciben a diario cuerpos rescatados en las orillas de las playas de la ciudad española por embarcaciones del Servicio Marítimo de la Guardia Civil y la Cruz Roja.
Con esa instrucción, los muertos dejaron de depositarse en los camiones frigoríficos del puerto ceutí y de la Guardia Civil. Sin embargo, la saturación prevalece con las múltiples llamadas de los familiares de aquellos inmigrantes que buscan conocer su paradero después de perder contacto con ellos el día de la avalancha migratoria.
Cementerio desbordado
Sin posibilidad de brindar atención telefónica inmediata, se creó una base de datos de los cadáveres que permita una posible exhumación a futuro, en caso de la acreditación vínculos por familiares.
La entrada al Hospital Militar O’Donnell también está restringida. Las puertas abren sólo a las furgonetas negras que trasladan los cuerpos y a vehículos movilizan el material necesario para las labores forenses.











