El presidente de Portugal promulga una ley que prohíbe el uso del burka en público gracias a la presión de los patriotas de CHEGA
El presidente de Portugal, António José Seguro, promulgó este miércoles una ley que prohíbe taparse el rostro en lugares públicos, una iniciativa impulsada por la mayoría de derechas en el Parlamento luso y conocida en el país como la «ley de los burkas».
Seguro destacó que el rostro es «central a la identidad y a la comunicación humana» y que obligar solo a las mujeres a cubrirlo implica una asimetría incompatible con los valores de igualdad y dignidad entre hombres y mujeres. Además, defendió que mostrar el rostro constituye una dimensión estructurante de la confianza social, esencial para la convivencia en una sociedad democrática, libre y plural, tal y como ha reseñado la agencia EFE.
La norma parte de una iniciativa del partido soberanista Chega que ya había sido aprobada en el Parlamento el 17 de julio con el apoyo del gobernante Partido Social Demócrata (PSD). La misma establece sanciones económicas de hasta 750 euros por negligencia y hasta 3.000 euros en caso de dolo, eliminando la pena de prisión que contemplaba la propuesta inicial.
Durante el debate parlamentario, el líder de Chega, André Ventura, afirmó que el objetivo era «impedir que las mujeres anden con burka por Portugal», aunque las modificaciones posteriores limitaron la medida a cuestiones de «seguridad y orden público».
La ley reconoce excepciones para ocultar el rostro en situaciones justificadas, como por razones sanitarias o profesionales, y no se aplicará en espacios como instalaciones diplomáticas o lugares de culto. Con esta promulgación, Portugal se suma a otros países europeos que han implementado restricciones similares ante la creciente ola de islamización que recorre al continente.












Gobernantes como el presidente portugués, son un bien escaso para la humanidad actual que adolece del «síndrome del suicidio» donde cada día los ciudadanos se levantan desmotivados, profundamente deprimidos y con un inmenso sentimiento de impotencia ante las degradadas expectativas vitales que deben afrontar a diario. Resulta muy edificante y alentafor que haya un señor gobernando un pais de Europa Occidental que se oponga a la «imposición» de extranjeros que pretenden cambiar (para mal) las costumbres de un pais cristiano. Es especialmente sangrante que los musulmanes que, además de no integrarse con la población autóctona del pais al que han… Leer más »