Noche de sensaciones, inspiración y torería en El Puerto
La cuadrilla del Búcaro.- Hoy me tengo que rendir ante el prodigioso Morante en el cuarto. Toro incierto, paseado mucho en varas, que presagiaba un final rápido, pero el de La Puebla, sorprendiendo a todos, en una lección de conocimiento, capacidad y valor sereno ha conseguido plasmar una faena madura, seca y firme, de absoluto poder y magistral clarividencia. Solo un feo espadazo ha enturbiado una gran obra. A su primero lo mantuvo en pie entre templados alfileres, en una bella faena a menos por la invalida condición del Núñez. La mano herida le quitó un par de orejas, pero importa poco.
Talavante no me gustó en su primero, de noble condición y fortaleza, en un trasteo irregular que tuvo fases calientes en el principio y fin del trasteo. Pero por contra, cuajó con versatilidad imaginativa, temple y relajado surco una vibrante faena al noble quinto, el mejor del encierro. En el exceso, se pidió el indulto.
Ortega tuvo el peor lote, en una tarde de gran entrega, brillando con su singular capote y dos trasteos de mérito y torería, con pasajes de toreo caro y añeja cosecha.
Morante y Talavante a hombros, pero con diferentes lecturas. Ortega andando pero recuperando buenas sensaciones.
Mejor presentados de lo que preveía los de Álvaro Núñez, muy justitos de fuerza y raza, mansitos, sin trabajo en caballerías, de variada condición pero general nobleza. El quinto fue una joya muletera.











