Clamor contra la FIFA por querer vender el Mundial
La FIFA es el centro de las críticas del mundo del fútbol. La idea de vender a inversores privados parte de sus torneos emblema como el Mundial, masculino y femenino, o el Mundial de Clubes ha provocado infinidad de reacciones en el que su presidente, Gianni Infantino, sale mal parado. “El fútbol no está en venta” o “Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo”; “Una vez que hayas vendido una parte, te habrás vendido a ti mismo”, son algunas de las frases que resuenan con más fuerza ante la posibilidad de que FIFA, a través de su Consejo y de las 211 federaciones miembro, dé el OK a que capital privado entre dentro del gran pastel comercial de la Copa del Mundo y que potencialmente obtengan beneficios de la misma, aunque FIFA lo niega, pero esas participaciones sí que podrían venderse en jugosas plusvalías.
Una posibilidad que ha hecho estallar a todos los estamentos del mundo del fútbol, empezando por la UEFA de Ceferin, y que ha provocado un cataclismo en Inglaterra donde la conveniencia de Infantino con el entorno de Donald Trump han generado feroces críticas desde hace tiempo. Ahora los vínculos del dirigente con Joshua Kushner, hermano de Jared, el yerno de Donald Trump, el actual presidente de los EE UU, casado con su hija Ivanka, que es la cara visible detrás del fondo Thrive Capital, el principal actor en todo este proceso, ha sido la gota que ha colmado el vaso.
El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, encabezó las críticas a los planes de la FIFA: “El fútbol no pertenece a los inversores. Pertenece a la gente que llena las gradas y que está en la línea de banda semana tras semana, llueva o haga sol. La Copa del Mundo no es un producto. Es la mayor competición deportiva del mundo, y nunca fue propiedad de nadie para venderla. Puedes presentarla como quieras. Una vez que hayas vendido una parte, te habrás vendido a ti mismo. El fútbol pertenece a los aficionados. Siempre ha sido así y siempre lo será”.
La potente asociación de aficionados del fútbol británico no dudó en reaccionar a las noticias, como en el pasado hicieron con la Superliga: “Muchos aficionados volvieron del Mundial creyendo que la FIFA no podía hacer mucho más para arruinar todo lo que amamos del mayor torneo de fútbol. Al igual que muchos otros en el mundo del fútbol, estamos furiosos. Analizaremos los detalles a medida que se vayan conociendo, pero haremos todo lo posible como aficionados para luchar contra la larga lista de decisiones que amenazan seriamente el futuro del fútbol en aras de un beneficio comercial a corto plazo. Esto no puede convertirse en un paso más en el intento de Gianni Infantino de reformar el fútbol sin tener en cuenta a los aficionados ni al deporte en general. Apoyamos plenamente la declaración de la UEFA. Todos los organismos rectores, federaciones nacionales, ligas, clubes, aficionados y demás partes interesadas tienen ahora la responsabilidad de unirse y proteger el futuro de nuestro deporte”.
Aunque la FIFA recalcó en un extenso comunicado que la filial creada de facto para esa búsqueda de financiación (FIFA Forward Enterprise) siempre estará bajo el control mayoritario y absoluto de la FIFA que “siempre tendrá la autoridad exclusiva sobre la gobernanza del fútbol, las competiciones, el calendario de partidos internacionales y todas las decisiones regulatorias y deportivas», el simple hecho de que algo de ese tipo se produzca ha provocado un aluvión de críticas. La prensa inglesa no ha dejado títere con cabeza en sus portadas. La figura de Infantino ha quedado aún más tocada, ya que The Times indicó que supuestamente el dirigente sería el comisionado de todo este entramado una vez termine su ciclo con FIFA. Una figura muy popular en el deporte estadounidense.
Para FIFA, segun su nota, no es más que “la democratización del fútbol a nivel mundial”. Una postura que choca frontalmente con la UEFA, para la que es “algo muy serio y que traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar. El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente”.
La FIFA apunta, para explicar y justificar sus planes, que se reportarían grandes beneficios financieros a sus federaciones miembro. La FIFA ha prometido que cualquier inversión privada proporcionaría más 17.000 millones de euros (y habrá más cantidades en el futuro) a repartir entre las federaciones que lo soliciten, su visto bueno es fundamental para que se autorice la entrada de inversión privada en la filial de nueva creación.
Javier Tebas, presidente de LaLIga, ha reaccionado a través de sus redes sociales. “La FIFA promete más de 10.000 millones de dólares y hasta 20 millones adicionales a cada federación mientras prepara la entrada de inversores privados en sus derechos y competiciones. No parece una reforma. Parece una campaña electoral financiada con el futuro del fútbol. El desarrollo no puede utilizarse para comprar votos ni silencios. Las competiciones y los derechos comerciales de FIFA no son patrimonio personal de Infantino. Quien mezcla política, disciplina, dinero y poder sin transparencia no puede liderar nada. Infantino no es la solución a la gobernanza de FIFA. Es el problema. Nos vamos adentrando en el Icerberg y lo que queda por salir a flote». Joseph Blatter, expresidente de FIFA, apuntó en X a la relación Trump-Infantino. “La estrecha relación entre el presidente de la FIFA y el presidente de Estados Unidos ha alcanzado una dimensión financiera que daña profundamente al fútbol. Nadie tiene derecho a vender nuestro deporte”.
The Guardian recuerda que Infantino ya intentó algo semejante para el Mundial de Rusia 2018 con la firma japonesa de inversiones Softbank, pero la reacción negativa que provocó paralizó cualquier actuación. Ahora, a escasos meses de enfrentarse a una reelección, la cuenta atrás para las elecciones en marzo en el 77º Congreso ha comenzado, estos planes de Infantino trastocan al mundo del fútbol. El suizo lleva desde febrero de 2016 como máximo dirigente de FIFA, cargo al que accedió después de siete años como Secretario general de la UEFA (2009-2016), se enfrenta a un cuarto mandato en FIFA que le llevaría hasta 2031, aunque los últimos acontecimientos en torno al organismo y al Mundial sorprenden en las altas esferas de las 211 federaciones miembro.











