¿Y si un gestor como Marcos de Quinto fuera alcalde de Casarrubios?
Alberto Caneda.- Casarrubios del Monte lleva años viviendo una paradoja difícil de entender. Situado en una posición estratégica entre Madrid y Toledo, con suelo disponible, conexiones razonables y un proyecto aeroportuario (Barajas 2) con enorme potencial de desarrollo, el municipio sigue avanzando a un ritmo infinitamente menor del que podría alcanzar. Mientras otros municipios similares han sabido atraer inversión, turismo y actividad económica, Casarrubios continúa atrapado en una política local demasiado pequeña para las oportunidades gigantescas que tiene delante.
La pregunta es inevitable: ¿qué ocurriría si al frente del Ayuntamiento hubiera un perfil empresarial, ambicioso y ejecutivo como Marcos de Quinto? De entrada, lo más probable es que Casarrubios dejaría de pensar en legislaturas y empezaría a pensar en décadas.
Uno de los grandes problemas de los equipos de gobierno que ha tenido Casarrubios es que actuaron con miedo: miedo a crecer, miedo a atraer inversión, miedo a transformar el entorno. Se gestiona de forma cortoplacista, pero rara vez se construye una visión.
Un empresario acostumbrado a competir a nivel internacional vería inmediatamente algo que muchos políticos locales no parecen comprender: Casarrubios no es un pueblo condenado a ser periférico; puede convertirse en un polo económico del suroeste madrileño.
Con una mentalidad empresarial, el desarrollo urbanístico dejaría de consistir en pequeños parches para pasar a convertirse en una estrategia integral. Se crearían al respecto nuevas áreas logísticas ligadas al aeropuerto, zonas empresariales para atraer industria ligera y tecnológica, hoteles y complejos de restauración, espacios comerciales modernos, vivienda de calidad para atraer familias y profesionales… La clave no sería construir por construir, sino generar ecosistemas económicos completos.
El aeropuerto como motor económico real
El aeropuerto de Casarrubios lleva años siendo visto por muchos únicamente como una infraestructura secundaria. Sin embargo, un perfil emprendedor entendería inmediatamente que alrededor de un aeropuerto pueden nacer industrias enteras vinculadas al sector aeronáutico, tales como talleres de mantenimiento, empresas de drones, centros logísticos, eventos aeronáuticos internacionales, ferias tecnológicas.
Es decir, que lo que hoy es una infraestructura infrautilizada podría convertirse en el gran catalizador económico de toda la comarca.
Y ahí está precisamente la diferencia entre una mentalidad política convencional y una mentalidad empresarial: unos ven gasto y complicaciones; otros ven oportunidades y generación de empleo y riquezas.
Turismo
Casarrubios es actualmente un municipio turísticamente irrelevante. Con inversión, promoción y ambición, el municipio podría explotar y pasar a convertirse en un destino obligado.
Turismo aeronáutico, gastronomía, eventos deportivos, ferias empresariales, festivales culturales, actividades familiares de fin de semana para el público madrileño, entre otras, son algunas de las posibilidades que ofrece el municipio de cara a la captación de visitantes.
Madrid está a menos de una hora. Millones de personas buscan constantemente nuevos destinos cercanos para ocio, restauración y escapadas. Pero para atraerlas hace falta algo que rara vez existe en la política municipal: visión comercial.
Un alcalde con experiencia empresarial entendería que hoy los municipios también compiten entre sí por atraer visitantes, inversión y talento.
Infraestructuras que cambian municipios
Claro que los grandes cambios económicos nunca llegan solos. Necesitan infraestructuras. Y ahí es donde probablemente aparecería la diferencia más visible respecto a la política local tradicional.
Un perfil como Marcos de Quinto impulsaría mejores accesos por carretera, transporte público reforzado, modernización digital, fibra y conectividad avanzada, espacios verdes cuidados, imagen urbana atractiva, señalización moderna, zonas empresariales competitivas. Quien ha trabajado en grandes compañías sabe algo fundamental: la inversión no llega donde hay abandono o improvisación. Llega donde existe una estrategia clara.
Otro capítulo fundamental es el del empleo. Durante años, muchos jóvenes de la zona han tenido que marcharse fuera para encontrar oportunidades laborales de calidad. Un desarrollo ambicioso cambiaría completamente esa realidad.
La combinación de aeropuerto, logística, hostelería, turismo, comercio y nuevas empresas podría generar cientos o incluso miles de empleos directos e indirectos. Y lo más importante: empleo estable y diversificado.
Es fundamental no depender únicamente de la construcción o del pequeño comercio local, sino crear una economía más sólida y resistente. Cuando se tiene a políticos tan mediocres tanto en el gobierno como en la oposición, entonces el gran drama no es la falta de recursos, sino la falta de ambición.
El Ayuntamiento de Casarrubios sobrevive instalado en la gestión rutinaria, las disputas menores y la ausencia total de proyecto. Mientras tanto, las oportunidades pasan delante de sus ojos.
Casarrubios tiene potencial para convertirse en mucho más de lo que es hoy. Pero para lograrlo necesita liderazgo, capacidad de ejecución y valentía para pensar a gran escala. Casarrubios del Monte no necesita más política de supervivencia ni gestores conformistas. Necesita una visión transformadora y alguien que vea posibilidades donde otros solo ven limitaciones.
Un perfil emprendedor, ambicioso y orientado a resultados como el de Marcos de Quinto probablemente entendería en pocos días el enorme potencial económico, turístico y estratégico que tiene el municipio.
Hay alcaldes que simplemente ocupan un despacho y hay líderes capaces de cambiar el destino de un municipio. Esa es la gran diferencia,.











