Venezuela como perro sin collar
Fraguas.- Más de lo mismo. La semilla del interés político, la que germinó en incultura popular; aquella que convirtió en siervos a los hombres, es la única que encuentra terreno fértil en la historia de los hombres.
Venezuela castigada y humillada será el eral donde pastará una nueva oligarquía política que sí es verdad que será mucho más comprometida con el pueblo, será menos ambiciosa en lo del robar; pero que no aportará nada nuevo en la consecución política evolutiva del la libertad del pueblo venezolano.
Yo quiero creer en María Corina; pero no me nace. Algo se cierne bajo la luz que todo el mundo ve en ella. Y es que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.
Nadie que haya participado en la vida política del régimen chavista debería participar en la restauración.
Triste es también ser observador de tan poca ambición política. No hay en Venezuela una clase política laocrática que exija un proceso constituyente que blinde a la nación de un futuro estado perverso, oligárquico o sometido a intereses extranjeros.
El futuro de Venezuela con Maria Corina es paupérrimo y poco ambicioso en lo que a libertad se refiere.
Hay una máxima que conoce muy bien la clase política y que desconoce el ciudadano. Esta és la de que no se cambia la naturaleza del poder, cambiando al soberano dejando intacta a la soberanía.
Una elecciones futuras que encumbren a Machado a la presidencia no modifica en absoluto la naturaleza del poder y; por tanto, el fantasma del chavismo seguirá latente, esperando su momento. Ese momento llegará y el chavismo con otra ropa, con gafas y gabardina y con otro discurso, llegará de nuevo y Venezuela no saldrá nunca de la rueda de hamster en la que hispano América ha estado siempre.
Sólo un periodo y un proceso constituyente con la exclusión de todos los actores políticos actuales, garantizarían el cuerpo genuino y libre de esa preciosa nación.
Ave María Purísima.











