11/06/2018
Pío Moa | 4172 lecturas

Normandía ajena

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En el aniversario del desembarco, en 2004 escribí: Borrell, que, contra lo que algunos esperaban, se está mostrando como un habilidoso trilero de la política, y cuya relación con las corruptelas del PSOE debiera ser más destacada, porque la corrupción –intelectual y económica, la segunda efecto de la primera– no es meramente un episodio en la historia reciente del PSOE, sino un rasgo que ha acompañado a este partido prácticamente siempre, está demostrando su carácter sanguinario, un poco en la tradición de Negrín. Con motivo del aniversario del desembarco en Normandía, acaba de acusar a Usa de no haber invadido España y haber dejado a Franco en el poder.

¿Qué habría supuesto la invasión de España por entonces? Para empezar, un nuevo río de sangre y la reavivación de la guerra civil. La invasión no habría sido tan fácil como resultó la de Irak, muchos miles de españoles, y también de useños, habrían caído, y a continuación se habrían desatado las venganzas y probablemente se habría reavivado la guerra civil. En la misma Francia liberada por Usa nadie pudo evitar, si es que lo quiso, una oleada de represalias, con un mínimo de 10.000 asesinatos en la sombra, muy posiblemente el doble, y a pesar de que la resistencia a los nazis había sido escasa. En España habría sido mucho peor, porque las izquierdas ansiaban la revancha. Y no sólo habrían asesinado a mansalva a las derechas, como lo habían hecho durante la guerra civil, sino que, también como durante la guerra civil, se habrían asesinado entre ellas. Anarquistas, comunistas, socialistas y republicanos se odiaban con verdadera saña, como suelen olvidar muchos “historiadores”, no digamos ya los políticos que parlotean de aquellos tiempos.

Pero la nueva marea de sangre que, indudablemente, habría inundado España, no parece asustar a Borrell, quizá porque piensa que les habría tocado sufrirla a otros. También puede argüir que habría sido un sacrificio aceptable en pro de la democracia, como en Irak.

Pero nuevamente falla. Por una de esas falsificaciones alucinantes, pero de circulación común, hija de la propaganda soviética, en España la democracia habría sido defendida por los comunistas, los socialistas, y los anarquistas, en unión con unos republicanos que habían intentado golpes de estado contra un gobierno de centro derecha salido de las urnas. Y todos ellos bajo la tutela de Stalin, el gran padre de las libertades. Sólo exponer con claridad esta evidencia ya demuestra el absurdo de la pretensión. Pues bien, a toda esa gente no la habría convertido en demócrata, desde luego, el cambio de la tutela soviética por la tutela useña, a la que aspiran tan a destiempo. En rigor, fueron esos partidos los que planearon la guerra civil en 1934 y los que volvieron a provocarla en 1936. Y en 1944, después de perderla, no habían rectificado sus posturas básicas en lo más mínimo. Ellos habían hecho imposible la democracia en España para muchos años, y ellos habían traído a Franco, el último en sublevarse contra una república arruinada desde muy pronto por la demagogia y la violencia de las propias izquierdas.

Pero hay otra razón por la que Franco resultaba una alternativa mucho más aceptable que ellos. En 1944 las mentes lúcidas ya preveían la lucha entre las democracias y el totalitarismo soviético, pese a la aparente luna de miel entre ambos. Franco se lo había advertido a Churchill, por entonces empeñado en no verlo. En esa contienda general, si había alguien en quien no podría confiar Usa era precisamente en el conglomerado de “demócratas” españoles perdedores de la guerra civil. Todos ellos habían demostrado su predisposición a amalgamarse entre sí al servicio de la política soviética. Algunos expertos en la manipulación histórica insisten en que antes de la guerra no existía en España el peligro comunista, porque el partido de ese nombre era pequeño. Cierto, pero dicho peligro venía del PSOE, que era prácticamente comunista y era muy grande: el partido principal de la izquierda.

Hay, pues, muchas diferencias entre el Irak de ahora y la España de entonces. Usa lo va a tener muy difícil, si es que lo logra, democratizar Irak, pero ésta no es la principal razón de su intervención allí, pues, de serlo, Bush tendría que andar embarcado en una guerra perenne y desesperada contra las tiranías de todo el mundo, que superan en número a las democracias y predominan en la ONU, tan querida del PSOE cuando le conviene. Desde ese punto de vista, Sadam era un tirano como tantos, aun si muy sanguinario (eso para Borrell carece de importancia, seguramente). Su peligro radicaba en su carácter especialmente agresivo en una zona de vital interés para Occidente –no sólo para Usa–, una zona que es preciso estabilizar, y democratizar en lo posible, si no queremos sufrir muy graves consecuencias. En cambio, la España de 1944 iba a constituir, no una amenaza para Occidente, sino precisamente un aliado fiable en la lucha contra el enemigo absolutamente principal, el comunismo. Y ese papel de aliado fiable no lo podrían desempeñar entonces unos partidos como el PSOE, el partido que más directa y completamente había entregado el Frente Popular en manos de Stalin y que aún hoy tiende a culpar a Usa, y no a la URSS, por la guerra fría.

Estas consideraciones nos llevan a otra: ¿ha cambiado el PSOE lo bastante desde aquella época? Ahí lo tenemos favoreciendo al terrorismo, abandonando a los iraquíes, reverenciando a Marruecos, de donde han venido los atentados del 11-M, y dando mil satisfacciones –partido generoso– a quienes negocian con la ETA. El PSOE ha vuelto a convertirse en un peligro para la democracia, dentro y fuera de España. Esta cruda pero insoslayable verdad no debiera ser perdida de vista en ningún momento.

 

Comentarios

5 comentarios en "Normandía ajena"

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Jose Orgulloso
Jose Orgulloso
12/06/2018 15:52

Muy acertada reflexión, que comparto. Mi padre, EPD, siempre me dijo que esa guerra cainita entre las izquierdas, más unos Borbones intrigantes, abrieron los ojos a los Aliados y decidieron dejar un Gobierno estable en España. Cosa que él, como yo, siempre agradecimos y agradecemos a esos estados, que permitieron que España saliera del pozo en el que se encontraba en 1939.

casupro
casupro
11/06/2018 22:28

Al ser la familia de Borrell descendiente de cananeos, no me extraña su afirmación.

Mónica
Mónica
12/06/2018 0:42

Excelente punto de vista.

María Luisa
María Luisa
13/06/2018 1:28

Eso que ha dicho Borrell lo descalifica totalmente. Es una barbaridad imperdonable.

miguel
miguel
13/06/2018 16:14

cuanta razón tiene usted Moa, como siempre

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