10/02/2018
José L. Román | 4251 lecturas

La dictadura de género y la aberración del lenguaje inclusivo disfrazado de igualdad

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El puntapié de una dirigente podemita al diccionario, ha sido suficiente para acaparar la atención de todos los medios de comunicación, de las Redes sociales, y hasta de los corrillos de cualquier bar de nuestro entorno. La estrategia no es nueva; es una manera muy amortizada pero que sigue dando resultados, para desviar como en este caso, las miradas sobre la caída estrepitosa en las encuestas, o las miserias de su propio partido, por ejemplo: la represión que ejerce su amigo Maduro en Venezuela; la represión de sus amigos del régimen iraní sobre las mujeres y homosexuales; el concubinato de su partido con los golpistas catalanes; las recientes declaraciones del alcalde de su partido en Zaragoza sobre las excelencias de las drogas, etc.

Es evidente que la impotencia que produce en los españoles tanto despropósito va en aumento. Hoy, que cualquier ciudadano español ve como sus hijos a pesar de prepararse concienzudamente son incapaces de alcanzar un puesto de trabajo tras presentarse una y otra vez a todo tipo de oposiciones, la democracia permite que hasta el más inculto de los humanos sin necesidad de superar oposiciones ni obtener título alguno, pueda ser elegido para gestionar y administrar el Tesoro o dirigir el destino de la nación. Parece increíble, pero es una realidad.

A este dislate que ya de por sí es gravísimo, tenemos que añadir además la dictadura de género y la aberración del lenguaje inclusivo disfrazado de igualdad, que ha convertido el Parlamento español y el resto de administraciones públicas en una academia feminista de analfabetas funcionales, que además de ser el hazmerreír son a su vez la indignación de una gran mayoría de mujeres españolas.

Una caterva de indigentes intelectuales instalados en la ubre nacional y con acceso prioritario a todos los medios de comunicación, que con sus continuas deposiciones verbales lo están contaminando todo, principalmente, el idioma con el que nos entendemos más de 500 millones de personas en todo el mundo.

La última deposición excretada por la diputada de Podemos atendiendo a su lenguaje inclusivo, pone de relieve que más que ostentar un “cargo público” es una “carga pública”, lo que no obsta, para reconocer que no ha sido ni será la última, pues antes hubo otras deposiciones de semejante calibre como las lanzadas por Bibiana Aido, Carmen Montón, Magdalena Alvárez o Leyre Pajín, entre otras, pero todas ellas socialistas.

Pues bien, como de lo que se trata es poner a toda esta patulea infecta en su sitio, sin olvidar su tan defendida “desmemoria histérica”, permítanme que reiteré de nuevo lo escrito por una profesora formada en una universidad franquista, pero muy lejos de embolsarse los más de SEIS MIL euros que se están metiendo mensualmente en el bolsillo cualquiera de estas iletradas profesionales de la política, y que salen del sudor y el trabajo de los contribuyentes españoles.

En nuestra lengua española existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente, y así, un largo etc.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser? El participio activo del verbo ser, es ‘el ente’. ¿Qué es el ente? Quiere decir que tiene…entidad. Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final “-nte”. Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independientemente del sexo que esa persona tenga. Se dice capilla ardiente, no ardienta; se dice estudiante, no estudianta; se dice paciente, no pacienta; se dice dirigente y no dirigenta.

En resumen, esta banda formada por sectarios, principalmente de izquierda, no sólo está haciendo un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por algo mucho más grave y preocupante, el total y absoluto desconocimiento de algo tan básico como la gramática de la lengua española, lo que debería desautorizarles, no solo para ocupar un escaño en el Parlamento, sino para ejercer en cualquier puesto de la Administración del Estado.

Y para finalizar, siento joderles su famoso manifiesto maloliente y socialista en defensa de no sé qué género, pero, cualquiera que esté al cabo de la calle se dará cuenta que sería un auténtico cachondeo quedar con el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el turisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el telefonisto, el gruisto, el trompestisto, el socialisto; el humanisto; el maquinisto, el electricisto, el comunisto; el oculisto…y el policío del esquino, y, sobre todo, con el machisto.

 

Comentarios

4 comentarios en "La dictadura de género y la aberración del lenguaje inclusivo disfrazado de igualdad"

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Perosinruido
Perosinruido
10/02/2018 23:49

Señor Román a puesto usted los mismos ejemplos que doy yo a la gente cuando hablo sobre el mismo tema destacando por ejemplo con el que me suelo reir mucho como es el socialisto y sindicalisto. Pero que listos son. Por cierto todavía esta lo del calendario anual… Enera, Febrera, Marza, no tengo ni idea que pasaría con Abril, Maya es un programa de diseño y en fin el resto lo ponen ustedes… Un saludo

quique
quique
11/02/2018 12:10

Solo hace falta añadir una palabra más, “O.K.” señor Román.

Lo más triste es ver que esta chusma sea la que dirige los destinos de todo un país y que esta sociedad lanar lo permita.
.

Juan Ros
Juan Ros
10/02/2018 22:26

Para la diputada de Podemos:

Yo no soy cargo publico, y me gusta comer un buen pollo.

Si ella es “carga pública”, que nos repita la frase…… 🙂 .

Títere
Títere
13/02/2018 12:45

Si quiere tratar el femenino lo correcto es VOCERA O VOCERO doña ROJA

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