26/11/2013
José Utrera Molina | 4167 lecturas

José Antonio, ahora

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Utilizo esta expresión adverbial porque me consta que late en los corazones de muchos de los que nos sentimos falangistas y que también su urgencia reside en una honesta reflexión de nuestras mentes. En primer término tenemos la obligación de derramar nuestra vista ya cansada por el panorama nacional. Reconocemos que la tecnología ha cambiado sustancialmente muchas cosas, pero ese cambio desprovisto de motivaciones, hondas y profundas, mirando a lo trascendente no se ha producido y así contemplamos unos con pena, otros con indignación, algunos con rabia y muchos con desesperanza, a nuestro solar invadido por una gangrena insoportable.

Las nuevas generaciones no pueden estremecerse ante la emoción de la patria porque no la conocen y al no conocerla no la sienten y hay que tener en cuenta que en el principio de la Falange, campeaba siempre el dolor por la insatisfacción que sentíamos al contemplar la desdicha de España. Este recorrido por valles, por regiones, por tierras que antaño tuvieron un lazo apretado de unidad nos provoca no sólo angustia sino también incertidumbre. España es una entidad con una sustantividad unitaria indiscutible. No han sido agregados ocasionales los que se han producido a lo largo de la historia sino un proceso muy profundo de integración que ha resistido cambios y vaivenes. Urge en estos momentos la recuperación de un nuevo sentido del patriotismo. José Antonio seguiría pensando que España no le gustaba y ese patriotismo suyo de perfección, que le llevó a la muerte es la única tabla salvadora que nos puede revivir de esta catástrofe. El orgullo sin jactancia de ser español, la conciencia de nuestro viejo y hermoso destino, la sangre que se derramó en aras de estos ideales no puede quedar esterilizada.

Por eso José Antonio no está tan lejos en el tiempo, esa dimensión trituradora que a veces borra los acentos más importantes de la vida.

José Antonio es ahora la única y yo creo que la más fecunda de las fórmulas políticas que muy pronto tendrán que escogerse para hacer valedero un futuro mejor, un horizonte de mayor dignidad y grandeza comenzando claro está por una activa mutación en los valores hoy imperantes.

Pero José Antonio, al que yo sitúo ahora en el centro de mi esperanza, no sólo vivió para alumbrar unos criterios nuevos, un estilo diferente sino para darnos definitivamente una lección ante la muerte. Muchas veces en mi soledad he reflexionado sobre las horas que precedieron a su fusilamiento y al saber que no hubo temblor en su pulso, ni vacilación en sus convicciones, me invade un optimismo trascendente. La muerte ante José Antonio no apareció enlutada o siniestra sino como un aura de gratificación heroica de todo a lo que había servido con honestidad y también con orgullo legítimo. Nadie ha reparado suficientemente en que un hombre que va a hacer frente a la muerte, que tiene cercano a sus enemigos y que estos bien o mal componen una parte del pueblo español, sea capaz de decir que ojalá no vuelvan a existir discordias civiles mientras hace un elogio de las virtudes de sus gentes. Pudo sentir indignación y pena, pero sintió dolor y en último término solicitó la bendición del Dios en el que creía.

Ahora que todas las referencias trascendentes son sistemáticamente asfixiadas, que el reino de lo espiritual está más situado en la magia que en la verdad de los corazones, ahora que se insulta a todo lo que ha sido la esencialidad política de la nación española con la contemplación de brazos cruzados de aquellos que tenían el deber de proclamar en alta voz lo que significa como patrimonio común, la vida de España, nosotros tenemos la obligación de alzar en nuestro pensamiento la figura de José Antonio. Proclamamos en alta voz que José Antonio no ha muerto, que vive en cada uno de nosotros, que no es una referencia pálida que pueda olvidarse sino un estímulo impetuoso que se resiste a morir en el olvido.

José Antonio ahora, nos es necesario Su pensamiento sigue estando lejos de esa derecha amarillenta de la cual algunos se sienten orgullosos porque fue precisamente esa tropa sin uniforme la que propició su muerte y su calvario y eso no lo vamos a olvidar nunca. José Antonio murió porque la derecha española le había condenado previamente. Esto hizo que quedara desasistido de argumentaciones jurídicas convenientes que pudieran haber paliado la gravedad de su situación personal. Luego, esa misma derecha le aclamó para confundirlo, le ensalzó para mitificarlo, le defendió para hundirlo en un panorama de confusión. Nosotros hoy tenemos que traerlo ahora junto a las brasas de nuestro corazón no resignado y decirle a los españoles y al mundo entero que aquí hubo un hombre que se puede y se debe pronunciar con emocionada unción en el tiempo de hoy.

 

Comentarios

4 comentarios en "José Antonio, ahora"

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Momo7
Momo7
06/12/2013 0:25
Utrera Molina, un falangista honesto donde los haya, acierta al señalar que nunca más que ahora el pensamiento joseantoniano es el huérfano que España necesita para salvar ese podrido abismo generado por una derechona opusdeista y por un sectarismo socialista, éste último tan vulgar y grosero como revanchista de una vieja contienda donde tantos jóvenes de camisa azul dieron su vida por Dios y por España. Por desgracia, en una Europa como la que nos ha impuesto el binomio partidista, estos idearios no son bien vistos. Son ahogados antes de nacer, quizás por miedo a que fructifiquen. Pero no nos… Leer más »
Daniel Antonio
Daniel Antonio
27/11/2013 4:12
Todo lo que Vds. quieran. Por supuesto que el pensamiento político de José Antonio no está justamente valorado y, para más inri, los idearios reinantes y contrarios están sobrevalorados pero la culpa la tienen aquellos que han rehuído la batalla de las ideas en el escenario público, de los medios, etc… Es lamentable la falta de formación a tal propósito de personas honestas pero incapaces de enfrentarse en la arena de la opinión pública. ¿Quieren defender sus ideas? Me parece perfecto y necesario pero -y no se rían- estudien más filosofía, más literatura, más a los clásicos, más retórica y… Leer más »
Carlos I de España y V de Cataluña
Carlos I de España y V de Cataluña
26/11/2013 19:51

Yo solo se que aparte de Franco, hubo otro gran hombre que solo miraba por su nacion y ese fue desde luego JOSE ANTONIO.
Y la falange representaba el cariño a tu pais, por desgracia esta casta mafiosa tanto de un signo como de otro se han encargado de enterrar ese pensamiento y valores que daban un valor enorme a España.
VIVA LA FALANGE
VIVA JOSE ANTONIO.

Johnny Rotten
Johnny Rotten
26/11/2013 18:16

Totalmente de acuerdo. Si hiciéramos más caso a José Antonio Marina a todos nos iría un poco mejor

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