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¿Qué significa la muerte de Gadafi?

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Sea cual fuere la respuesta al trágico final de Gadafi, es evidente que el que el término de tan oprobioso régimen de 42 años de finca militar, (10 años menos que el de Fidel Castro en Cuba), deja abiertas algunas interrogantes sobre el futuro de Libia. El interrogante fundamental sobre el que descansa el resto se refiere a la estructuración futura de la distribución del poder, que en este país no era estatal, nacional, ni territorial, sino basada en la autoridad de cinco grandes lealtades tribales y 140 clanes zonales, que otorgaban su apoyo a un líder determinado, quien debía mantener un delicado equilibrio para mantener la estabilidad del país.

Desaparecido Gadafi se tendrá que determinar hacia dónde se volcarán estas lealtades políticas. Hoy, el futuro de Libia está en manos de un Consejo Nacional de Transición (CNT), que en el transcurso de la rebelión, no pudo conseguir el apoyo de esos protagonistas centrales del poder libio, lo que explica que no controle la totalidad del país y cada tribu y clan mantenga preponderancia en su zona de influencia. A dicha deficiencia se suma, la de que dicho Consejo de forma general es bicéfalo pues cuenta con dos sectores visibles, uno pro-occidental, integrado por un subsector “liberal” y otro de ex colaboradores de Gadafi que lo traicionaron, lo que pone entredicho su supuesta intención democratizadora.

El otro, el “islamista”, a su vez también subdividido entre los de la Hermandad Musulmana y los salafistas (movimiento que alega resguardar la religión del Islam pura). En resumen, se trata de resolver la contradicción entre aquellos que buscan un Estado islamista frente a los que promueven un Estado laico. Cada uno de estos grupos está armado y es autónomo. Es evidente que lo único que los unía a todos, era el combate contra un enemigo común, desaparecido este ¿qué sigue? Identificada la fuente de inestabilidad, el futuro de Libia gira ahora en torno a cómo lograr un consenso que solucione las tensiones entre ambos sectores.

A mi entender, el mejor augurio que existe ante dicha dicotomía política, es que en Libia se instaure un régimen de corte islamismo democrático que tenga como referente el que predomina en Turquía. Por lo pronto la desaparición de escena de Gadafi deja claro que: 1) Nadie en el mundo tiene autoridad para atacar su propia población

2.- A diferencia de Túnez y Egipto, donde las armas estaban de un lado y el pueblo del otro, en Libia el factor militar no se decanto de esa manera.

3.- Que el régimen de Gadafi prácticamente en su totalidad ha sido destruido, toda vez que a diferencia de Túnez o Egipto, se le arrancó no solo el cuerpo, sino también la cabeza, lo significa que hay que construir todo de cero.

4.- Por el momento implica el fin de la misión de la OTAN, en este país, pues el argumento de que se lucha para proteger a la población libia de esta persona se desvanece.

5.- A pesar de que los culpables de delitos contra los derechos humanos deben ser juzgados y no ajusticiados, la desaparición de Gadafi favorece a muchas potencias ya que evitó un complejo juicio que hubiera sido revelador de secretos muy incómodos y vergonzosos para los gobiernos de todo el orbe, que firmaron acuerdos multimillonarios con Gadafi y que además explicaría el porqué de la mantención de determinadas posturas en el Consejo de Seguridad y fuera de él. Ese riesgo no ha desaparecido del todo, mientras algunos de sus hijos sigan prófugos.

6.- El efecto de la desaparición de Gadafi tiene inconmensurable significado simbólico favorable al Consejo Nacional de Transición (CNT), respecto a los diferentes grupos internos.

7.- Su desaparición a igual que la de Ben Laden, coyunturalmente también significa un espaldarazo preelectoral para Barack Obama.

Finalmente y en hora buena, como consecuencia inmediata de la desaparición de Gadafi, se produce la aprobación inusual por unanimidad de una Resolución del C.de S. de la ONU, que conmina al presidente de Yemen, Ali Abdula Saleh a firmar un acuerdo para abandonar el poder “sin más dilaciones”, “condena enérgicamente” la violencia gubernamental contra los manifestantes y apoya el plan de paz del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) para poner fin a los 33 años de Saleh en el poder. ¿Que impide hacer lo mismo con Siria… o es que acaso que el sino le depara el mismo final que el de Libia?

*Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.

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