Más trenes veloces que nadie con más muertos que nadie: la herencia para 2027
Raúl Heras.- Tenemos la segunda red de trenes de alta velocidad más grande del mundo. Solo nos gana China. Desde 1992, con el AVE a Sevilla como gran imagen junto a la Expo y las Olimpiadas de Barcelona, hasta el último trayecto inaugurado este año que lleva an Asturias. Madrid como eje central de casi todo. Y sobre ese abundante tejido de infraestructuras se han abatido las mil realidades de tres grandes tragedias con más de doscientos muertos. Se acabó la fiesta.
La realidad nos ha dado una paliza enorme y España va de susto a muerte sin solución a la vista. Hay que cambiar a lo bestia y esa herencia y compromiso es lo que va a recibir el Gobierno que salga de las urnas a finales de noviembre. Tendrá que dotarse de la capacidad de gestión que no tiene desde hace años; de la capacidad económica que le den los Presupuestos Generales de los que carece; y de la capacidad de convencer a los 50 millones de españoles de la necesidad de asumir sacrificios que sean ejemplares en razón de las economías reales de cada grupo social y del tiempo en el que se vayan a producir.
España tiene sus estructuras básicas y constitucionales en mal estado. Está mal en su organización política; está peor en su sistema judicial ; y aún peor en su deteriorado sistema autonómico. Los tres poderes que dieron sentido a las democracias occidentales se han quedado obsoletos ante la globalización tecnológica y el imparable aumento de un compañero de futuro que nos adelanta sin esperarnos, la Inteligencia Artificial aplicada a todas las esferas de la actividad humana.
Demasiadas revoluciones al mismo tiempo que quieren cambiar nuestro anquilosado pensamiento y nuestros viejos usos y costumbres. En ese enorme oceano nuestro país se ha encontrado con el desconcierto, la incredulidad y el miedo. Los sueños y esperanzas de finales de los años setenta del siglo pasado se han quemado muy deprisa. El siglo XXI se presenta como un “ asesino” implacable que no dialoga, que actúa, que se ha propuesto cambiar la libertad por la seguridad, un principio tan viejo como útil para todos los que consign poder y quieren mantenerlo.
Demasiados trenes al mismo tiempo. Demasiadas infraestructuras sin renovarse. Demasiados responsables sin la cualificación profesional necesaria. Demasiados políticos profesionales. Demasiados muertos que nunca deberían serlo. No se puede empezar de cero, es un imposible. Cambiar de forma ejemplar, con controles y dentro del campo de juego global en el que nos ha tocado. El daño humano es irrecuperable. El daño país apenas ha comenzado y veremos hasta donde alcanza.











