Muere Fátima Báñez, exministra de Trabajo y Seguridad Social, víctima del accidente ferroviario de Urda, en Toledo
Fátima Báñez, exministra de Trabajo y Seguridad Social, ha sido una de las víctimas del accidente ferroviario de Urda, en Toledo. La expolítica de 59 años y madre de dos hijos viajaba en el tren iryo 6076, arrollado por un convoy AVE de Renfe que tenía por destino Sevilla. Junto a ella se suman a la tragedia más de 50 fallecidos y 180 heridos, muchos de ellos graves.
Desde un primer momento, el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz había puesto el foco en la preocupación que había en el entorno de Báñez, de la que no tenían noticias más que se encontraba en el tren: «Puede estar herida, puede no haberse podido comunicar con nadie, puede haber perdido el móvil. Todavía es pronto para sacar ninguna conclusión». No obstante, tan solo una hora después de estas palabras se ha conocido su deceso.
Como muchos de los pasajeros, la exministra quería llegar hasta Sevilla. En su caso, para asistir a un evento de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), fundación de la que es presidenta desde julio de 2020, que se había organizado la Confederación de Empresarios de Andalucía para celebrar el Día de la Empresa. «Los empresarios estamos consternados por el accidente y trasladamos nuestras condolencias a las familias y todo el apoyo a los afectados», comunicaba la CEOE antes de confirmar su fallecimiento.
La trayectoria de Fátima Báñez tras la política
Con su cargo como presidenta de la organización, había encontrado una nueva ilusión tras su carrera política para comenzar a desarrollar iniciativas que impulsasen la empleabilidad, la innovación y la inclusión social. De hecho, entre sus planes estaba la Cumbre Iberoamericana que se celebrará la semana que viene en Madrid.
Durante el gobierno de Rajoy, no acaparó demasiado el foco y se mantuvo en un papel discreto, aunque no pudo evitar librarse de criticas cuando el número de desempleados llegó a máximo histórico, con 6,28 millones durante el primer trimestre de 2013. No obstante, con un arduo trabajo y varias reformas, su mandato consiguió que ese número fuese reduciéndose con el paso de los años hasta abandonar el cargo junto al expresidente del gobierno.
Una vez dejó atrás la política, empezó en un nuevo puesto de consejera de Laboratorios Rovi y de Iberdrola, abriéndose camino en el sector privado. Además, hasta ahora conservaba también un puesto de consejera externa y presidenta de la Comisión de Auditoría Interna de Iberdrola Internacional. Eso sí, su principal objetivo y compromiso se encontraba en el CEOE.
Fátima Báñez estudió Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE) y concluyó su formación académica con un Máster en Administración de Empresas en la Universidad de Harvard y se unió al Programa de Liderazgo para la Gestión Pública en IESE Business School. Solidificó su formación en el Partido Popular de Andalucía, desde el que se preparó para asumir la importante labor del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
En la sede del partido, que por entonces se encontraba en la calle Rioja de Sevilla, Báñez coincidió con figuras políticas como Javier Arenas o Alberto Jiménez Becerril, a quien ETA asesinaría en el 1998. Más tarde, sería Soraya Sáenz de Santamaría, quien la incluyó en el equipo de dirección del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.










