Feijóo ya tiene su regalo de Reyes: será presidente con permiso de Abascal
Raúl Heras.- Sin milagros terrenales o sorpresas sorprendentes, los Reyes Magos darán a Alberto Núñez Feijóo su ansiado regalo: ser presidente del Gobierno. La convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre, que acaba de confirmar el presidente del Gobierno, y los tiempos reglamentarios que se contemplan en la Constitución —que vienen a tramitar la constitución del Congreso y del Senado y las entrevistas del rey con los distintos líderes políticos para designar un candidato— deberían terminar en los primeros días de enero de 2027.
Salvo que el Partido Popular consiga la mayoría absoluta de 176 escaños en el Congreso, Feijóo tendrá que recurrir a los votos de la formación de Santiago Abascal, que es la que más crecerá. La suma de las dos derechas parece que estará por encima de esa mayoría y que no tendrá problemas para negociar un reparto del poder, al igual que lo ha hecho en las pasadas elecciones autonómicas de Extremadura, Aragón y Castilla y León. El PP necesitará a Vox y estará obligado a “pagar” el precio que exijan sus votos.
Los escaños que consigan los nacionalistas vascos y catalanes podrían cambiar esa matemática parlamentaria, pero el coste que tendrían el PNV, por un lado, y Junts, por otro, en sus respectivas comunidades sería muy alto. El PNV gobierna en Euskadi con apoyo de los socialistas y Junts tiene un problema muy serio en Cataluña con Aliança Catalana, de Sílvia Orriols. Puigdemont quiere regresar a España desde su huida y esa es una baza política que estarán jugando tanto el PSOE como el PP.
El secretario general del PSOE ha decidido jugar su baza política más audaz y más peligrosa, ya que del resultado de las urnas dependerá no solo mantenerse como presidente, también los distintos procedimientos judiciales que están en los tribunales y que afectan a su familia y a quienes fueron sus principales colaboradores para llegar al poder.
¿Puede remontar la izquierda en general y el PSOE en particular los malos resultados que les dan todas las encuestas? Ya pasó en 2023 y, por solo cuatro escaños, Núñez Feijóo no alcanzó la presidencia. No parece que ahora se den las mismas condiciones. Sería la gran sorpresa política en toda Europa e incluso en todo el mundo, cuando en Brasil el cambio de Lula da Silva por Bolsonaro parece que está más cerca de lo que parecía al inicio de la campaña electoral que se resolverá a finales de este mes de octubre con una segunda vuelta.
Los números de los votos trasladados a los escaños dan un gran margen a Núñez Feijóo, incluso aunque baje su partido en las urnas y en escaños. Vox y Abascal son un gran seguro de vida. Veremos hasta dónde están dispuestos a pactar y repartirse el ansiado poder. ¿Le dará el candidato popular una vicepresidencia y unos ministerios a su rival y compañero ideológico? Para eso habrá que esperar hasta el resultado del 29 de noviembre.
Con seguridad, estas Navidades pueden ser las últimas que Sánchez y su familia pasen en el Palacio de La Moncloa. ¿Su futuro como líder del PSOE? Dentro del partido, los más alejados de su política, como Emiliano García-Page, tienen su propio reto electoral en el mes de mayo. Los socialistas pueden quedarse tan solo con el reducto de Cataluña bajo la presidencia de Salvador Illa y perder las otras tres autonomías que gobiernan. Al igual que pueden perder las capitales de provincia y grandes ayuntamientos, la ola conservadora que puede llevar al poder a los partidos más a la derecha en Francia y en Alemania dejaría al flanco sur de la UE y de la OTAN en un escenario inédito, en el que tanto Estados Unidos como la entente de Rusia y China jugarán sus bazas geopolíticas.
Si dentro de tres meses Alberto Núñez Feijóo es el presidente del Gobierno español, la herencia que va a recibir será buena en lo económico y muy mala en lo político, con Ceuta en primer lugar, la vivienda en el ámbito interno y las pensiones como un gran problema de financiación. Las relaciones internacionales cambiarán, pero sujetas a los propios cambios que se van a dar en Europa, todos ellos bajo el previsible final de la guerra en Ucrania.











