Japón endurece el acceso a la residencia permanente para inmigrantes: multiplica por veinte la tasa y añade exigencias de ingresos e idioma
Japón ha endurecido las condiciones para que los extranjeros obtengan la residencia permanente, dentro de la reforma migratoria impulsada por el Gobierno de Sanae Takaichi. Desde el 1 de octubre, la tasa correspondiente a este permiso ha pasado de 10.000 a 200.000 yenes, veinte veces su cuantía anterior.
La Agencia de Servicios de Inmigración precisa que el nuevo importe afecta a las solicitudes recibidas desde esa fecha y se abona cuando se concede la autorización. Los expedientes presentados hasta el 30 de septiembre conservarán la tarifa anterior, aunque sean aprobados después. El organismo contempla reducciones a 20.000 yenes para determinados solicitantes que cumplen los requisitos establecidos.
Ingresos estables y conocimiento del japonés
El endurecimiento también alcanza a los criterios utilizados para valorar los expedientes. Las nuevas directrices exigen examinar si los solicitantes pueden mantenerse económicamente, tanto ahora como en el futuro, sin convertirse en una carga para los recursos públicos.
La evaluación de los ingresos se realizará, con carácter general, sobre el conjunto del hogar. La referencia será la renta media de las familias japonesas de tamaño equivalente, por lo que no existe una única cantidad aplicable a todos los casos.
El marco completo entrará en aplicación para las solicitudes presentadas desde el 1 de abril de 2027. Entre sus criterios figura una capacidad de japonés aproximadamente equivalente al nivel B1, con excepciones para determinadas categorías. También se valorarán el conocimiento de las instituciones y normas japonesas y la escolarización de los hijos en edad escolar.












