Se multiplican los síntomas de crisis: el INE admite que la economía crece menos de lo previsto tras la caída en picado del sector exterior

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en el Congreso, el pasado mes de junio.
Los síntomas de crisis se multiplican. Y es que a pesar de que la economía española mantuvo un ritmo de crecimiento elevado durante el segundo trimestre de 2026, la composición del avance revela un cambio que introduce interrogantes sobre la sostenibilidad del ciclo expansivo. El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó este viernes que el PIB aumentó un 0,7% entre abril y junio respecto al trimestre anterior, una décima más que entre enero y marzo. En términos interanuales, el avance fue del 2,6%, una décima inferior al previsto inicialmente.
Según avanza El Economista, el dato trimestral coincide con el publicado por el INE en julio, pero la revisión modifica de forma significativa los motores del crecimiento. La demanda nacional aportó 1,1 puntos al crecimiento del PIB entre abril y junio, mientras que la demanda externa restó 0,5 puntos. En el avance de julio, esta última había aportado 0,1 puntos, por lo que la revisión supone un empeoramiento de seis décimas.
El cambio se explica fundamentalmente por el comportamiento de las importaciones. Las exportaciones de bienes y servicios aumentaron un 1% respecto al trimestre anterior, mientras que las importaciones se dispararon un 2,6%. El mayor dinamismo de las compras al exterior reduce la contribución de la demanda externa al crecimiento del PIB.
En términos interanuales, la fotografía es similar. El PIB avanzó un 2,6%, mientras que la demanda nacional aportó 3,5 puntos y la externa restó 0,9 puntos. El consumo de los hogares aparece como uno de los principales apoyos de la actividad. El gasto de las familias aumentó un 1,2% en el segundo trimestre respecto al primero, nueve décimas más, y creció un 3,5% en términos interanuales. La inversión también mostró un comportamiento positivo, mientras el gasto público mantuvo su avance.
Este comportamiento permite que la economía española continúe registrando un crecimiento superior al de otras grandes economías europeas, aunque con matices. Los últimos datos del sector exterior introducen un elemento de vigilancia. El Banco de España señaló esta semana que la capacidad de financiación de la economía descendió hasta el 3,8% del PIB en el segundo trimestre, frente al 4,4% de un año antes, principalmente por el deterioro del saldo de bienes no energéticos. Al mismo tiempo, los servicios turísticos y no turísticos mantienen superávits elevados.
La diferencia respecto a la etapa anterior a la crisis financiera es relevante, ya que España ha mantenido durante años una posición exterior mucho más equilibrada gracias al comportamiento de las exportaciones, los servicios y el turismo. Por ello, el aumento de las importaciones y el deterioro del saldo de bienes constituyen una señal que deberá seguirse en los próximos trimestres.
El escenario, por tanto, combina cierto crecimiento pero con una aportación exterior negativa. La revisión del INE no cambia de manera sustancial el ritmo de expansión de la economía, pero sí muestra que una parte creciente del crecimiento procede de la demanda interna mientras el sector exterior pierde fuerza.
Además, el INE ha revisado recientemente las series históricas de la Contabilidad Nacional. Estas revisiones incorporan nueva información y permiten afinar tanto las tasas de crecimiento como su composición, por lo que las cifras pueden seguir experimentando modificaciones conforme se disponga de nuevos datos.











