El PSOE negoció cupos de petróleo con el opositor venezolano Juan Guaidó para financiar a la Internacional Socialista
Gabriela Moreno.- La semana que demoró el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en reconocer al opositor venezolano Juan Guaidó cuando se juramentó como presidente interino, solo fue parte de un cálculo político. Al parecer, la estrategia tenía como fin negociar cupos de petróleo con el entonces nuevo mandatario. En concreto, desde el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se buscaba una financiación para la Internacional Socialista.
La revelación es parte del testimonio del empresario Víctor de Aldama en la Sala Segunda del Tribunal Supremo en España, luego de ser acusado de delitos de cohecho, tráfico de influencias, malversación y el uso de información privilegiada junto al exministro de Transporte, José Luis Ábalos y su exasesor, Koldo García. Actualmente, se les señala de, presuntamente, conformar durante la pandemia una red de comisiones para la asignación de 11 contratos sanitarios equivalentes a 625 millones de euros.
En su comparecencia, de Aldama afirmó que la cúpula del PSOE lo designó para negociar en nombre de la tolda y de Sánchez, el manejo de una ración de las cuotas petroleras de Venezuela. Aunque reconoce que fungió como «mediador», expresó el rol resultó «incómodo» ante las persistentes comparaciones con el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, quien ejerce el mismo papel.
Relación clave de Sánchez
La relación con Guaidó para obtener petróleo era clave para Sánchez. «Que todo se convierta en dinero» era la mayor instrucción para Aldama, así lo relató ante el juez tras contar que le entregó cartas de invitación a Guaidó con el logo del PSOE cuando la misiva debía emitirla el despacho de la exministro de Exteriores, Arancha González Laya.
También soltó que luego de seis meses de «mediación» sufrió presiones políticas por estar «pisando el terreno a Zapatero». Koldo lo relajó: ‘que le den por culo a ZP’» le dijo. De sus gestiones admite que usó «información privilegiada» para moverse en Miraflores. En su registro hay llamadas con Delcy Rodríguez. «A partir de ahí, empiezo a tener una relación mucho más fluida y de más confianza con Delcy».
La «obsesión» por dirigir la Internacional Socialista impulsó a Sánchez a brindar un espaldarazo al exdiputado venezolano para encontrar fondos con petróleo que le permitieran ascender dentro de la organización con el fin de convertirse en el nuevo Willy Brandt, el socialdemócrata alemán que la posicionó hace más de cuatro décadas.
Si bien en 2022 lo logró, Sánchez afronta el escándalo por la destitución de manera unilateral, sin votación, de la secretaria general, Benedicta Lasi, quien lo acusa acoso laboral, moral, y por género y raza.
A ello se suma las denuncias que abundan en el Comité Ético por falta de transparencia hasta el reclamo por deudas e impagos por 664 mil dólares de su predecesor, Luis Ayala. En su demanda alega una indemnización, salarios acumulados, vacaciones no pagadas y pensiones pendientes tras más de cuatro décadas de servicio.
Por la escalada de irregularidades, la líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Sofía Carvajal, acusa a Sánchez de una gestión «opaca» respecto a los fondos de la Internacional Socialista. Cree que con su mandato la organización cayó en un «deterioro», por lo cual exige una auditoría de la financiación por un «posible lavado de dinero».











