Entrevista a Alejandro Rojas-Marcos, padre del andalucismo moderno y ex alcalde de Sevilla: “Juanma es un andalucista converso, no original, pero bienvenido sea, como todos los conversos”
AR.- La entrevista de AD a Alejandro Rojas-Marcos me deja una sensación poco frecuente en la política contemporánea: la de estar ante una voz serena, coherente y profundamente arraigada en sus convicciones. Fundador del Partido Andalucista y figura clave del andalucismo moderno, lo que distingue a Rojas-Marcos es que no necesita elevar el tono para hacerse escuchar; le basta con la solidez de una trayectoria marcada por la fidelidad a sus ideas y a su tierra.
Hay en sus palabras una mezcla de lucidez y distancia que solo otorgan los años y la experiencia. Habla de las elecciones andaluzas desde la barrera, sí, pero no como quien se ha desentendido, sino como quien ha vivido innumerables contiendas dentro del ruedo y comprende mejor que nadie los vaivenes, las inercias y las oportunidades de la política andaluza. Su análisis no es el del tertuliano apresurado, sino el del protagonista que ha decidido dar un paso atrás sin renunciar a pensar el presente.
Me resulta especialmente admirable su coherencia ideológica. Y más en estos tiempos de giros oportunistas y discursos moldeables. De ahí que Rojas-Marcos representa una rara avis: alguien que ha sostenido una visión clara del andalucismo, sin estridencias pero sin concesiones, defendiendo la identidad, el autogobierno y la dignidad de Andalucía con una constancia que hoy se antoja casi quijotesca.
A ello se suma su bonhomía, ese talante afable y dialogante que atraviesa toda la entrevista. No hay rencor en su mirada al pasado ni aspereza en sus juicios. Incluso cuando discrepa, lo hace desde el respeto, con una elegancia que revela tanto su talla política como su hondura humana.
Y, por supuesto, su paso por la alcaldía de Sevilla sigue proyectando una sombra alargada. Su gestión marcó un antes y un después en la ciudad, modernizándola y situándola en un nuevo horizonte de ambición y apertura. No es exagerado afirmar que buena parte de la Sevilla contemporánea se entiende mejor a la luz de aquel periodo.
En definitiva, con esta entrevista no solo hemos querido recuperar la voz de un referente, sino que también invita a reflexionar sobre una forma de hacer política que parece en vías de extinción: la que combina ideas firmes, compromiso territorial y una humanidad que nunca pierde el norte. Escuchar a Rojas-Marcos es, en cierto modo, reconciliarse con la política como ejercicio noble.
– ¿Cómo está viviendo Rojas-Marcos la precampaña andaluza?
Desde que desapareció el Partido Andalucista y, por tanto, abandoné la militancia, apenas sigo la política partidaria. Sí sigo, atentamente, la política internacional. Me preocupa la Humanidad.
Respecto de Andalucía, hago política desde la Fundación que creé hace ya casi cincuenta años. Política sobre cuestiones que creo buenas para empoderar Andalucía, como hice siempre desde el Partido Andalucista.
– ¿Qué le sugiere las descalificaciones de Abascal a Juanma Moreno, llamándole “moruno”, así como a la figura de Blas Infante?
Abascal es coherente, tanto con Blas Infante como con el presidente JuanMa. Respecto de Blas Infante, porque es heredero ideológico del franquismo que le asesinó. Respecto de JuanMa porque es su adversario natural, el único que le puede perjudicar.
– ¿Comparte el triunfalismo del PP con relación a los datos económicos en Andalucía?
No tengo información suficiente para opinar. Pero no basta con que Andalucía genere riqueza, siempre lo hizo, aunque ahora lo puede hacer más y mejor. Lo importante es controlar donde va esa riqueza y a quien beneficia.
– ¿Cree que el andalucismo tiene hoy más espacio político que en etapas anteriores?
Hoy el andalucismo auténtico tiene grandes posibilidades, porque hay verdaderas condiciones objetivas. Por una parte, es evidente la utilidad de un partido andaluz, por la espectacular rentabilidad política de los partidos catalanes y vascos. Por otra parte, porque hoy todos los partidos españolistas se proclaman andalucistas y eso es indicativo de un cierto reconocimiento. En los orígenes del Partido Andalucista, eran antiandalucistas. En eso también triunfó el Partido Andalucista.
Son dos ventajas, pero falla lo principal, falta una potente vanguardia andalucista. Adelante Andalucía lo hace bien, pero tiene que superar sus orígenes españolistas anticapitalistas. Andalucía Por Sí también lo hace bien, pero tiene que superar sus orígenes municipalistas. He votado a los dos. Siempre voté en andaluz y así haré hasta que me muera.
– ¿Qué errores históricos del andalucismo no deberían repetirse?
El Partido Andalucista cometió los errores normales de los partidos, pero nunca los más graves, como hicieron PSOE y PP: corrupción, abuso de poder, quiebra de valores…
Los principales errores fueron míos. El primero, creer que el pueblo andaluz tenía más conciencia de pueblo que la que tenía realmente. El segundo, no medir bien la relación utopía-realidad, es decir no constatar que los grandes fines son incompatibles con los pocos medios.
– ¿Qué opina de la llegada de María Jesús Montero como candidata socialista a la Presidencia de la Junta?
Que una vicepresidenta baje a la arena es siempre positivo. Moralmente positivo para ella y políticamente positivo para Andalucía.
– Pese a que el andalucismo político no ha tenido la fortaleza que sí han tenido otros partidos nacionalistas en otros territorios, bien es cierto que Andalucía conserva intacta una identidad cultural y espiritual que ha desaparecido en el resto de Europa. ¿Comparte esta idea?
La identidad de Andalucía es tan potente que ha podido mantenerse a pesar de la presión colonizadora del castellanismo, primero, y del españolismo, después, Lo que le falta a Andalucía es poder y ese se conquista de abajo arriba, no al revés. Recordemos el grito rebelde de Blas Infante, que sin vergüenza alguna cantamos: ¡Andaluces levantaos! Para conseguir una Andalucía Libre hace falta que nos levantemos.
– ¿Cómo definiría el papel de Andalucía dentro de España en el contexto actual?
Primero, cambiar sumisión por solidaridad, discriminación por igualdad, desprecio por orgullo.
Segundo, España no es nuestro único ámbito, hay que añadir a Europa y mantener la Humanidad, cada día más cercana y más exigente.
– Por cierto, ¿qué relación mantiene usted con el presidente Juanma Moreno?
Es un eficaz compañero de viaje para empoderar Andalucía, porque para ello le han elegido los andaluces, no yo. Pero en todos los viajes, los humanos nos conocemos más y nos cogemos cariño. Lo contrario es inhumano.
– ¿Comparte la afirmación de que uno de los éxitos del presidente de la Junta ha sido incardinar el andalucismo a unas siglas que eran refractarias al mismo hace unos años?
JuanMa es un andalucista converso, no original, pero bienvenido sea, como todos los conversos. Es posible que al principio le convenciera un puro interés político, pero nadie está blindado ante el enamoramiento de Andalucía y así lo no noto en él. En todo caso definirse andalucista y, a la vez, pertenecer a un partido españolista es una carga importante. Pero los andalucistas originales, no conversos, tenemos que asumir que el pueblo andaluz, hoy por hoy, en política, es abrumadoramente españolista. Por tanto, bienvenidos sean lo nobles caballos de Troya andalucistas en el españolismo.
– ¿Qué significa hoy “ser andalucista” en términos políticos?
Asumir con mayúsculas ¡TODO POR EL PUEBLO ANDALUZ!
– ¿Considera necesario reformar el Estatuto de Autonomía?
En su día, fueron muchas las enmiendas del Partido Andalucista que fueron rechazadas por la derecha y la izquierda. Útiles serían hoy.
Aparte hay una reforma importante del himno. En el tiempo de Blas Infante la palabra hombres incluía a las mujeres, pero hoy no. El propio Blas Infante incluiría hoy la palabra mujeres, que no aparece en el himno, mientras hombres aparece tres veces.
– ¿Cómo se puede fortalecer la identidad andaluza sin caer en confrontaciones territoriales?
No es difícil empoderar lo propio sin debilitar lo ajeno, salvo que lo ajeno haya invadido lo propio,
– ¿Cree que Andalucía necesita más estabilidad o más alternancia política?
La verdadera política -no la politiquería- es convivencia, encuentro, diálogo, caminar juntos, darse la mano, abrazarse, en definitiva, amor. Nada de esto es posible sin estabilidad, que es un fin indispensable. Para ello, la alternancia en el gobierno es un medio necesario.
– Desde su vasta experiencia, ¿qué ha cambiado más en la política andaluza en las últimas décadas?
Hubo una gran oportunidad perdida. El pueblo andaluz creyó en el andalucismo converso del PSOE y le entregó todo el poder para que lo ejecutara. El PSOE le engañó. No se había convertido, se había disfrazado.
– ¿Qué consejo daría a las nuevas generaciones de políticos andaluces?
Levantaos, levantaos, levantaos.
– Si volviera a la primera línea política, ¿qué haría diferente?
Volver a empezar.













La única verdad la dijo al final. Sólo una persona arrepentida,
y que ha sido contraria a sus convicciones, añora los orígenes.
Ya es tarde, Rojas Marcos, ya es tarde.