El grupo terrorista Hezbolá convierte las iglesias cristianas en trincheras para atacar a Israel y debilitar el Cristianismo en el Líbano

Los bombardeos de Hezbolá desde iglesias católicas o contra ellas no sólo buscan debilitar el cristianismo en el Líbano, sino también proteger a los musulmanes del conflicto que mantienen con Israel.
Gabriela Moreno.- Las iglesias cristianas del sur del Líbano, que albergan tesoros arqueológicos de la época romana y hasta monasterios vinculados a Santa Elena, enfrentan un futuro incierto, ante el uso de sus infraestructuras por parte del grupo terrorista Hezbolá como trincheras en los ataques contra Israel.
El hallazgo de un túnel bajo una iglesia en la ciudad de Khiam, al sur de Líbano, por la Brigada Givati confirma la existencia de un “una ruta subterránea» en el terreno del establecimiento religioso. En un comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) revelan que una inspección en la iglesia permitió detectar la reactivación de tres nuevos pozos de túnel construidos por Hezbolá hace dos años, cuyo objetivo era albergar armas e indumentaria doméstica como colchones, alimentos y suministros.
En el documento, la FDI recalca que es un «patrón recurrente de actuación de la organización terrorista Hezbolá, que sigue explotando cínicamente a la población civil del Estado del Líbano como escudos humanos y utiliza sistemáticamente las instituciones religiosas y la infraestructura civil con fines militares”.
Estrategia contra los cristianos
Los bombardeos de Hezbolá desde iglesias católicas o contra ellas no sólo buscan debilitar el cristianismo en el Líbano, sino también proteger a los musulmanes del conflicto que mantienen con Israel. Su estrategia implica ocupar los recintos para propiciar su destrucción y con ello, las huellas culturales y religiosas en la zona.
Investigación periodística
Los ataques contra la comunidad cristiana maronita de Qaouzah, situada al sur del Líbano, lo comprueban. Hoy, el lugar que cuenta con vista hacia el Monte Carmelo, Haifa y el Mediterráneo, está ruinas.
“Celebré misa diaria en el pueblo vacío, rezando por su regreso”, confesó recientemente el padre Toni Hannéh, el párroco del pueblo. Sin embargo, el miedo también lo obligó a partir y dejar atrás a las 88 casas vueltas cenizas y la iglesia de San José, construida en 1927, que permanece con graves daños.
Hannéh representa a uno los de los 250.000 residentes de las cercanías del río Litani, ubicado a 30 kilómetros de Israel y del río Zahrani, a 40 kilómetros de la frontera, cuya franja, que representa el 12 % del territorio nacional libanés, y de los cuales, al menos, 10.000 pertenecen a la comunidad cristiana reunida en Rmeish, Qlaya, Alma el Shaab, Debel y Qaouzah.
Uso que viola el derecho internacional
La presencia de Hezbolá en las zonas de cristianos implica una violación del derecho internacional, porque sus actividades armadas dentro de un sitio religioso son un peligro directo a la población local, que limita la protección civil del lugar.
La situación obligó al Ejército de Israel en medio de su ofensiva contra el grupo terrorista a incrementar sus fuerzas de seguridad en el frente con el Líbano. De hecho, en la agenda del primer ministro, Benjamín Netanyahu, es prioridad una operación terrestre en los próximos días, la cual significa una escalada en el conflicto que, según cifras del presidente libanés, Joseph Aoun, acumula 850 muertos, entre ellos 107 menores, en la nación.
Las estadísticas los mantienen con discrepancias. Por un lado, Netanyahu, denuncia que el ejército libanés no desarmó a Hezbolá para evitar ataques desde su territorio, por lo cual nombró al exministro Ron Dermer para liderar los contactos con Líbano, un funcionario de confianza que, hasta su dimisión hace unos meses, servía como principal contacto con Siria.
En el caso de Aoun, el mandatario reprocha el aumento de muertos y desplazados libaneses y la destrucción en el sur del país. Si bien está dispuesto a negociaciones directas con Israel, depende de la mediación en Francia o Chipre.
Más enfrentamiento
Sin un acuerdo claro, las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron ataques a “gran escala” contra Teherán, en especial contra la infraestructura del régimen iraní , aliado del «Partido de Dios» libanés. La decisión deriva de la presión de la República islámica contra los países del Golfo, entre ellos, Kuwait y Arabia Saudita. En ese sentido, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró que Israel intensificará los ataques porque “a pesar de las advertencias, los disparos continúan».
Mientras, la Guardia Revolucionaria iraní refuerza sus maniobras en el estrecho de Ormuz el al interceptar tres buques que intentaban transitar por la ruta cerrada a los buques que viajan desde y hacia puertos “pertenecientes a aliados y simpatizantes de los enemigos sionistas-estadounidenses”.











