La caída del «puto amo» y la indignidad de Marlaska
Francisco Marhuenda.- Tras tantos años en el cargo y una precipitada reforma para que no se tuviera que jubilar a la edad establecida, hicieron que esta fuera la forma con que se veía al dimitido director adjunto operativo. Era una persona de la máxima confianza tanto de Marlaska como del director general de la Policía, Francisco Pardo, que es un político.
Hay que aclarar que para las decenas de miles de policías era el auténtico número uno y no el dos como formalmente está establecido. Es comprensible el shock que se produjo al saber que había sido acusado de violación por una compañera.
Todas las policías y los policías saben que no es una denuncia falsa, ya que nadie se atrevería a perpetrar semejante disparate contra el todopoderoso Jota. No hay duda de que ha sido muy valiente, porque no podrá permanecer en el anonimato. La inmensa mayoría estará orgullosa por su valor al denunciar a su agresor sin importarle el precio que tenía que pagar.
La gravedad del delito perpetrado por el dimitido DAO contra su antigua pareja, un dato que no hay que olvidar porque incrementa la pena, debe tener una respuesta penal tan rápida como contundente.
Hay que defender con voz alta al Cuerpo Nacional de Policía, porque ha sido y es ejemplar en la defensa del Estado de Derecho y la lucha contra el crimen. Por tanto, la existencia de un indeseable como el estrecho colaborador de Marlaska no tiene que afectar a la credibilidad y prestigio de estos sufridos servidores públicos.
La víctima merece nuestro respeto y admiración por haber ignorado las presiones y rechazado las ofertas para que no denunciara la agresión sexual. Tanto el ministro como el director general deberían dimitir, porque son los responsables del nombramiento. No lo harán, confirmando que carecen de ética y dignidad.
La impunidad se ha convertido, desgraciadamente, en uno de los elementos más característicos del sanchismo. La gran pregunta reside en saber si hubo algún tipo de encubrimiento, aunque el entorno del «puto amo» le ayudó en su estrategia para intentar comprar a la víctima. No solo no persiguieron al delincuente, sino que fueron sus colaboradores. Por ello, no entiendo qué más tiene que suceder para que dimitan los inútiles e incompetentes Marlaska y Pardo.












