El sanchismo contra la mujer
Ramón Pérez-Maura.- Ya no sé si me puede sorprender la degradación moral en la que vive el PSOE. El espectáculo de la sesión de control al Gobierno ayer fue de los que deberían indignar a las mujeres. Marlaska no asumió ni la más mínima responsabilidad en el expediente del DAO. Un tipo al que él mantuvo por encima de la edad de jubilación metiendo su prórroga de rondón en un decreto sobre la dana. Es decir, sabía que no debía continuar, pero lo mantuvo porque tenía una confianza plena en un hombre cuya actuación hoy está en entredicho, por no decir algo más fuerte.
Pero lo más grave fue decir ayer en la sesión de control al Gobierno que si la víctima le pide que dimita, lo hará. Así que sobre toda la presión que se deriva de haber sido violada, de haberte negado a aceptar las canongías profesionales que querían darte para ganar tu silencio y de que tu nombre salga a la vía pública, ahora Marlaska añade que ella decida si dimite él o no. Vaya forma de proteger a la víctima. Y lo más increíble es que la bancada socialista dedicó una gran ovación a Sánchez cuando hizo ese anuncio. A la víctima, que la ondulen.
Por más que el CIS nos cuente lo disparado que está el PSOE en intención de voto, hay una realidad que no se puede ocultar: el retroceso en el respaldo que recibe de las mujeres que, entre otras cosas, han conocido en los últimos años el negocio de prostitución de Sabiniano, la colocación de las prostitutas que atendían a José Luis Ábalos en empresas públicas, y hace dos días el voto en contra de la prohibición del burka en España. Y, encima, tienen la desfachatez de decirnos que votan en contra, no porque les parezca bien que las mujeres estén aprisionadas bajo esa celda de tela, sino porque lo propuso Vox.
Este voto demuestra muy bien –por si hicieran falta más pruebas– la catadura moral del sanchismo. Los derechos humanos de las mujeres están supeditados a quién los reclame. Y Vox, con el apoyo del PP y UPN no tienen legitimidad moral para defender a las mujeres. A ellas sólo las defienden los seguidores del yerno de sabiniano.
Son muchas las causas que debieran llevar al fin de este Gobierno profundamente ilegítimo desde que ha quedado probada su incapacidad para aprobar unos presupuestos. Pero la forma en que trata a las mujeres es de una gravedad enorme. ¿Dónde están las feministas que tanto protestan en otros casos? ¿Dónde esas mujeres que entraban en las iglesias con el pecho desnudo, verdad Rita Maestre? Quizá alguien en el PSOE haría bien en tener en cuenta que todas esas mujeres tienen derecho al voto en las próximas elecciones. Y que resulta difícil creer que Sánchez y Marlaska no se enteraban de nada. Porque si de verdad no sabían lo que hacían personas de su máxima confianza, los responsables últimos son ellos mismos.











