Carta de los castellanomanchegos a Alvise Pérez
Fraguas.- Castilla la Mancha es un constructo del 78. Llevan 50 años intentando, de forma artificial, imponer un regionalismo que no existe, que la coexistencia de los españoles no ha querido crear en toda la historia. Es por eso que el castellano y el manchego se siente antes español que regionalista. Y que así sea de por vida.
Con ese paradigma, la región es el juguete perfecto para usar de colchón de los diferentes gobiernos desde la transición hasta hoy. Es cierto que CLM ha progresado en estas décadas; pero ha sido por la inercia de Madrid y por la situación geográfica, el centro siempre ofrece esas ventajas.
La política trata de resolver conflictos. Es la herramienta para que los sectores ejerzan su actividad libremente, apoyados y dirigidos por la clase política con la seguridad de que la gestión de esos conflictos mermen la necesidad que deriva inexorablemente de ellos.
No es así. El sector primario y el transporte por ejemplo, viven en un eterno conflicto derivado de unos mercados colusorios intervenidos por la connivencia del poder con la clase económica, el caldo perfecto para la corrupción. No ya económica, que sí; pero es evidente que la corrupción política deshace toda acción encaminada a la resolución de estos conflictos.
Ni agricultores, ni ganaderos, ni transportistas encuentran un camino libre de obstáculos que permitan ejercer su labor. Todo intento de subversión es inútil. La cultura política del ciudadano Castellano Manchego es de un cielo opaco que no le ofrece la luz para ver el camino a recorrer, el camino correcto. La búsqueda de la libertad política. Sin ella cualquier esfuerzo es vano.
Sin libertad política no existe el principio de mediación. Entre el ciudadano y el representante hay un muro que se llama partido político, sede de privilegiados y advenedizos que usurpan la función de representantes.
La mediación es esencial en democracia, sin ella la libertad política es imposible.
En Castilla la Mancha carecemos de estos elementos de la democracia y lo que se supone una sociedad garantista, intelectual y responsable democráticamente, sorprende con el avance acelerado a la posición contraria.
Emulando al gobierno central. Evidenciando al descaro mas abyecto y soslayando al pueblo a quienes tienen por ignorante e irrelevante.
Hoy, el gobierno de Castilla la Mancha tiene pendiente en el parlamento nacional la aprobación de la reforma del Estatuto de la región.
Nadie sabe nada, no se publicita. Es una cuestión vendida como un avance democrático; pero es todo lo contrario. Es más gasto, más Estado, más opresión política, menos representación y mucho menos poder de mediación con el pueblo.
El gobierno de Castilla la Mancha pide aumentar los diputados de treinta y tres a cincuenta y cinco y la concesión de la figura del Decreto Ley; es decir que los partidos políticos podrán nombrar a más amigos a quienes nadie conocerá, con inmensos ingresos, sin línea directa con los electores. Y podrán aprobar leyes a su antojo sin la aprobación de la oposición que esperará su turno para hacer lo mismo. Todo para que los privilegios de la sociedad política de la región aumenten, aprovechando que los ciudadanos de Castilla La Mancha estamos más pendiente de la política nacional que de la política terruña. La desvergüenza no tiene límites. Quién quiere mantener a más parásitos que ocuparán un sillón con un sueldo generoso con la única responsabilidad de apretar el botón que les marca su jefe de partido, en vez del botón que les debería marcar su colectivo electoral.
Pero el camino es ese, la reforma del Estatuto.
Si Castilla La Mancha lo reformara, cambiara su ley electoral e impusiera el diputado de distrito, la inercia de libertad emergente dejaría un espacio político, empresarial, artístico, jurídico, laboral y de convivencia que elevaría a la región, sin ningún lugar a dudas, a ser el motor principal, sobre todo económico de España.
De nada sirve pues la defensa de los puntos reivindicativos y electorales de VOX de PP , ni siquiera de SALF mientras la base legislativa esté secuestrada por la sociedad política y el castellano-manchego no sea consciente de que el sistema que mantiene en la región y en el país, es un engaño vestido de domingo que va en contra de sus intereses.
Castilla La Mancha tiene la oportunidad de revertir esta podredumbre. Tiene la opción y el poder de imponer lo que la libertad política demanda, su AUTORIDAD.
Eso es lo que significa el acrónimo SALF, Se Acabó la Fiesta.
Lo de Alvise no es un llamado como los demás partidos a la frustración, a la indignación que sin inercias,como embudo, como desagüe que nos llevan a la poza de la polarización y del enfrentamiento; en definitiva a la sentina de Nínive que menciono otras veces.
Se Acabó la Fiesta es una premisa directa que expresa directamente autoridad, la del pueblo. La que dice esto será o no. Y será lo que el pueblo diga y si no, no.
Por eso el afiliado y simpatizante de SALF le dice a Alvise Pérez que entendemos sus planteamientos y los defendemos y los apoyamos y evangelizamos, si la circunstancia lo requiere. En ellos nos volcamos; pero la premisa primera es la primera orden, la lucha contra la partidocracia y la búsqueda de la LIBERTAD POLÍTICA para CASTILLA LA MANCHA. Sin ella toda lucha es falsa, vana e inservible.
Hoy toda ardiĺla en las cinco provincias hacen piña con el sevillano. Hoy lo reconocemos como nuestro líder y como el político más preparado y honesto del pais.
Como ejemplo, Alvise, los Castellano-manchegos apelando al juramento de Aragón, que define muy bien la libertad política que defendemos te lo recordamos. Nosotros juramos en Vistalegre. Jura tú hoy: “Nos, que valemos tanto como vos, os hacemos nuestro Rey y Señor, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades, y si no, no”












