Marco Rubio denuncia en la Conferencia de Seguridad de Múnich la inmigración masiva: «Está transformando y desestabilizando las sociedades en Occidente»
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha intervenido este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich con un mensaje nada velado a las élites de Bruselas, y que ha estado centrado en políticas de inmigración, política exterior, economía, relaciones con Europa, soberanía nacional y relaciones transatlánticas.
Sobre la inmigración ilegal, ha insistido en la «necesidad de controlar nuestras fronteras nacionales» y sostuvo que «la inmigración masiva no es ni fue algo de escasas consecuencias, ya que está transformando y desestabilizando sociedades en todo Occidente». Y ha añadido: «Esto no es una expresión de xenofobia. No es odio. Es un acto fundamental de soberanía nacional, y no hacerlo no es solo una abdicación de uno de nuestros deberes más básicos para con nuestro pueblo. Es una amenaza urgente para el tejido social de nuestras sociedades y la supervivencia de nuestra civilización».
En relación con la política energética, Marco Rubio también ha sido claro, y también ha mandado un claro mensaje a la UE. Sostuvo que, «para apaciguar el culto al clima», se adoptaron políticas que, en su opinión, han empobrecido a la población, mientras competidores estratégicos continúan explotando recursos energéticos para fortalecer sus economías y aumentar su influencia: «nos hemos impuesto políticas energéticas que empobrecen a nuestra gente, mientras nuestros competidores explotan el petróleo, el carbón, el gas natural y cualquier otro recurso, no solo para impulsar sus economías, sino para usarlo como palanca contra la nuestra», aseguró.
Ya en materia económica, Marco Rubio se refirió a la desindustrialización: «no era inevitable, sino un resultado absurdo de ese delirio de posguerra». Sostuvo que, tras la Segunda Guerra Mundial, se impuso una visión que consideró errónea sobre el comercio global y el orden internacional. Según indicó, «la euforia» posterior al conflicto «llevó a la peligrosa ilusión» de que se había entrado en «el fin de la historia», en el que todas las naciones convergerían hacia democracias liberales y donde el comercio reemplazaría a la nacionalidad y al interés nacional.
El secretario de Estado de EEUU señaló que esa concepción derivó en la adopción de «una visión dogmática de comercio libre y sin restricciones», mientras otros países protegían sus economías y subvencionaban a sus empresas. A su juicio, este proceso contribuyó al cierre de plantas industriales, al traslado de empleos al extranjero y a la pérdida de control sobre cadenas de suministro críticas. Añadió que se subcontrató soberanía a instituciones internacionales y que algunas naciones redujeron su capacidad de defensa mientras otras incrementaban su desarrollo militar.
El secretario de Estado también se refirió a los vínculos históricos entre Estados Unidos y Europa. Afirmó que ambos forman parte de «una civilización, la civilización occidental», unida por lazos históricos, culturales y religiosos«. Señaló que Estados Unidos está preparado para emprender un proceso de «renovación y restauración» y expresó su preferencia por hacerlo junto a sus socios europeos. «Nos preocupamos profundamente por vuestro futuro y el nuestro», aseguró Rubio.
Y añadió: «Queremos que Europa sea fuerte. Creemos que Europa debe sobrevivir, porque las dos grandes guerras del siglo pasado nos sirven como recordatorio constante de que, en última instancia, nuestro destino está y siempre estará entrelazado con el vuestro. Porque sabemos que el destino de Europa nunca será irrelevante para nuestra propia seguridad nacional, que es el tema central de esta conferencia, no se trata simplemente de una serie de cuestiones técnicas: cuánto gastamos en defensa o dónde la desplegamos. Estas son preguntas importantes. La pregunta fundamental que debemos responder desde el principio es: ¿qué defendemos exactamente? Porque los ejércitos no luchan por abstracciones. Los ejércitos luchan por un pueblo, por una nación, por una forma de vida. Y eso es lo que defendemos, una gran civilización que tiene todos los motivos para estar orgullosa de su historia, confiada en su futuro y que aspira a ser siempre dueña de su propio destino económico y político», aseguró.












