Un motín en el centro de menas de Hortaleza (Madrid) acaba con un magrebí detenido por tentativa de homicidio contra un vigilante
LG.- Un violento motín sacudió anoche el centro de menas de Hortaleza, en Madrid, protagonizado por tres inmigrantes ilegales de origen magrebí —menores extranjeros no acompañados (menas)—, que culminó con detenciones por agresión grave y, en uno de los casos, tentativa de homicidio.
Fuentes policiales revelan que el vigilante agredido, aturdido y con gran temor por su integridad física, confirmó a los agentes que uno de los agresores intentó apuñalarlo en el cuello tras aplicarle un «mataleón» que le dejó lesiones visibles. La educadora involucrada, que ya había denunciado violencias previas en el centro, sufrió contusiones y, junto a la víctima principal, ha solicitado una orden de protección ante el riesgo de represalias.
Los hechos se desataron entre las 21:15 y las 21:40 horas del jueves en el comedor —durante la cena—. Según el atestado, dos menas eran los últimos comensales cuando el vigilante observó movimientos sospechosos y realizó un registro, descubriendo objetos prohibidos en posesión de uno de ellos. Esto provocó una reacción altiva y agresiva en este primer agresor, obligando al vigilante a contenerlo físicamente. Inmediatamente, el segundo mena atacó por detrás, agarrando el cuello de la víctima. La educadora presente intervino sujetando al atacante por la espalda, pero este persistió, aplicando una llave de estrangulamiento («mataleón») al vigilante.
Varios internos irrumpieron en el comedor, y entre ellos el tercer agresor se dirigió directamente hacia el vigilante, armándose con sillas, mesas y cuchillos. Fuentes de la Policía Nacional detallan que este último levantó un cuchillo con intención de clavarlo en el cuello de la víctima, pero la educadora lo impidió colocándole el brazo en la zona del cuello. Otra educadora arrebató un cubilete con cuchillos y salió del comedor para alertar a un compañero vigilante y llamar a la Policía.
Los tres menas se enfrentan a cargos por agresión, tentativa de homicidio —específicamente por el intento de apuñalamiento con intención de matar— y resistencia a la autoridad.
El vigilante recibió asistencia inmediata de SUMMA 112 en el lugar, con vendaje provisional para las lesiones en el cuello y en una pierna. Fuentes policiales confirman que el parte médico, adjunto al atestado, detalla estas heridas, y que la víctima expresó un profundo temor por su seguridad futura. La educadora, atendida por contusiones en el brazo derivadas de desarmar a los agresores, había reportado previamente incidentes violentos, subrayando la crónica inestabilidad del centro.
Tanto el vigilante como la educadora, residentes cerca del centro, han solicitado una orden de protección contra los detenidos, citando la continua agresividad y el riesgo de nuevos ataques en su lugar de trabajo. Fuentes de la Policía Nacional insisten en que este temor es justificado, dado el patrón de violencia extrema exhibido por algunos menas en estos centros.
La tensión en Hortaleza es constante y alarmante. Fuentes policiales revelan que los vigilantes portan chalecos antipinchazos para evitar apuñalamientos recurrentes. El personal soporta esta peligrosidad sin remuneración económica extraordinaria por riesgo, una reivindicación pendiente desde hace años que sigue sin materializarse, dejando a trabajadores expuestos a episodios constantes de violencia sin compensación adecuada.












