Aragoneses, recordad Sijena
Francisco Marhuenda.- A la hora de votar este domingo, los aragoneses deberían recordar que no tienen nada que agradecer al PSOE que gobierna en España y en Cataluña. No tienen que olvidar el expolio de los murales de Sijena que desde hace décadas intentan que regresen a casa mientras los gobiernos catalanes hacen todo lo posible para impedirlo. Illa es un presidente socialista que no hace que se cumplan las sentencias judiciales que han establecido con meridiana claridad que esos murales han sido siempre aragoneses.
No solo eso, a la hora de votar deben tener presente el pancatalanismo, el odio de los independentistas a España y la cesión de Sánchez a ERC de un modelo de financiación autonómica singular para Cataluña que consagra la insolidaridad y perjudica gravemente a los aragoneses.
Esa es la mochila que carga Pilar Alegría como candidata sanchista. Los descendientes de la Corona de Aragón se tienen que sentir muy orgullosos de su pasado y esperanzados ante un futuro en el que la comunidad autónoma ni puede ni debe ser una colonia del expansionismo catalán condenada a un papel secundario. Los aragoneses que se expandieron por el Mediterráneo, repoblaron el reino de Valencia y tuvieron un papel decisivo en la Historia de España pueden mantener la cabeza muy alta. No lo conseguirán si las urnas dan paso a un gobierno socialista-comunista.
Es un tema en el que me siento cómodo porque soy catalán. En mi casa viví la catalanidad gracias a unos padres que se casaron en Montserrat y siempre hablaron entre ellos en catalán, que es el idioma en el que se conocieron. Mis abuelos inscribieron a mi padre en la red de escuelas en catalán de la II República. Mi abuela materna era de Castellote (Teruel), donde se crio mi madre, aunque había nacido en Barcelona. Mi apellido hasta el siglo XVI era Maluenda, que es una localidad zaragozana desde donde partieron mis antepasados en la Edad Media a Burgos y Alicante.
En muchas ocasiones he comentado que ser catalán es mi forma de ser español y me siento muy orgulloso, además, de mis raíces aragonesas. El pancatalanismo es un disparate, al igual que las ideas que defienden los independentistas, que no tienen ningún fundamento histórico. Por eso, quiero que los aragoneses llenen las urnas para defender a Aragón y a España.











